“El feminismo no hizo nada por mí”
Flaca estudias, trabajas, elegis cuando casarte, ser madre, podes manejar, escuchar música, elegir tu creencia, viajar sola, VOTAS Y PODES OPINAR
I don't want to “download the app” to pay for parking. I don't want to “create an account” to see a menu. I don't want to “provide feedback” on a 30-second interaction. I just want to exist in the physical world without a digital leash
En Tik Tok acabo de ver un video de una chica que critica a una tienda de ropa por escoger una modelo de busto grande para modelar un vestido “tierno”… Critica que me parece terrible.
Siempre me dijeron hay cuerpos que son “demasiado” para ciertas cosas. Que un vestido “tierno” dejaba de serlo si lo usaba alguien con mucho busto. Que lo “cute” era un privilegio reservado para determinados cuerpos.
Y ese es justamente el problema…
Cuando una prenda cambia de significado únicamente por el cuerpo que la lleva, no estamos hablando de moda. Estamos hablando de prejuicios.
Entiendo que la publicidad quiera vender. Pero si decide adaptarse a esos prejuicios en lugar de cuestionarlos, deja de ser un simple reflejo de la sociedad y se convierte en un mecanismo para perpetuarlos.
No existen cuerpos “vulgares”…Existen miradas que llevan décadas aprendiendo a sexualizar unos cuerpos y a infantilizar otros.
Nota: A mí me parece que el vestido le queda maravilloso.
🇪🇸 En Barcelona cientos de personas recordaron a Hind Rajab cargando su retrato gigante.
La niña de seis años que pidió ayuda por teléfono mientras el ejército israelí la rodeaba. Fue asesinada junto a su familia y los paramédicos que intentaron rescatarla.
Meses después, su rostro sigue presente en las calles.
No como símbolo vacío, sino como evidencia de una matanza que el mundo eligió no detener.
Hind no es un caso aislado.
Es el rostro de una generación destruida.
Quiero ser rica. Lo admito.
Pero no por un reloj de lujo ni por un Lamborghini.
Quiero ser rica para poder ir al gimnasio a las 3 de la tarde un martes.
Sentarme dos horas en una cafetería agradable, desayunar y pedir un café caro sin mirar el precio.
Asegurarme de que las personas que amo nunca tengan que preocuparse por el dinero.
Despertarme de forma natural un miércoles cualquiera sin tener que estar en ningún lugar.
Invitar a mis amigas a cenar y decir:
“No se preocupen, yo invito.” Esa es mi versión de riqueza.