Hoy comprendí que crecer no es olvidar, sino aprender a llevar las memorias buenas y malas como equipaje ligero, para seguir caminando con el corazón abierto.
Hoy en el supermercado, la abuela que estaba frente a mí me pagó la leche cuando se me acabó el dinero. No la conozco, pero su gesto me calentó el corazón. ,