A veces necesitas dormir, dormir mucho. No para escapar, sino para descansar el alma de tus sentimientos. Porque todo, absolutamente todo, te devora. Por completo.
Lo valgo todo. El tiempo, la energía, el esfuerzo, el amor. Lo valgo y no lo tengo que justificar. Lo valgo hoy, lo valía ayer y lo voy a valer siempre.