Es apenas un instante, un momento, un segundo en el que uno equivoca el camino. A partir de ahí, cada paso que damos nos aleja cada vez más de nosotros mismos.
Mi madre me acaba de contar que cuando tenía 1 año y medio me aprendía los libros de memoria para que ella pensara que sabía leer... Parece que aprendí a actuar y a hablar a la vez