Estoy totalmente convencida de que 2019 fue el último año normal que tuvimos. Desde entonces, parece que todo está roto. Todos están constantemente ansiosos, el tiempo pasa demasiado rápido y nada parece real. El mundo como lo conocíamos simplemente desapareció.
Somos bendecidos mas veces de lo que creemos.
Volver a casa, preparar comida, descansar, leer, hacer ejercicio, hablar con tu familia, salud para dormir en paz.
Eso que llamamos rutina es, en realidad, una forma silenciosa de abundancia.
“Lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
Hay que aprender a dejar fluir los amigos, a no reclamar reciprocidad en las relaciones cuando no te la quieren dar, a no forzar vínculos y a hacerse a un lado cuando ya no te sientes parte. No por ellos, sino por uno
Mi versión de la historia ya no importa. La vida siguió, me curé y, lo más importante, aprendí quién merece un lugar en mi mesa y quien nunca volverá a sentarse en ella.
estoy fingiendo demencia en un montón de aspectos literalmente tengo la psiquis anestesiada pero d vez en cuando me doy cuenta d cosas y de la nada cara d orto hasta q finjo demencia d nuevo