Si me pidieran un consejo para la vida adulta diría: elige bien a tus amigos, porque este camino está lleno de días difíciles y tener a alguien que te haga sentir acompañado, querido y comprendido, es un verdadero descanso para el alma.
me dicen, "Ilorando no solucionas nada", y, al menos a mí, llorar me cura el alma, me sana el corazón, me libera, me ayuda a cerrar ciclos, clarifica mi mente