Qué año tan cruel. Lloré más de lo que conté, le pedí a Dios respuestas que nunca llegaron y cargué dolores que nadie supo reconocer. Me rompieron el corazón, me hicieron dudar de mí misma y me sentí insuficiente incluso en los días en los que estaba dando todo lo que me quedaba.
alguien sabe qué remil poronga puedo hacer para que todos los gatos de la cuadra dejen de venir a coger a mi techo como si fuese el telo de la cuadra gritando como la llorona y despertándome a esta hora con un infarto agudo? no doy más loco todas las noches lo mismo