Amigos, debo confesarles que me conmueve de sobremanera su emoción por un triunfo deportivo ajeno, los veo aferrarse desesperadamente a cualquier vestigio de patria con una falsa ilusión y esperanza de unión, cuando está no es más que una tierra fragmentada y olvidada por Dios.
El tema es que vendieron el emprendimiento como Steve Jobs y Elon Musk. Cuando son fantasías californianas. En el tercer mundo tienes que trabajar como una mula para tener 2/3 propiedades y poder vivir de la renta.
Aterricen.