Madurar es entender que todo va a pasar, que todo va y viene, la felicidad y la tristeza. Que hay poquísimas cosas trascendentales. Poquísimas personas imprescindibles. Y que lo bueno no consiste en no tener problemas, porque eso es irreal, sino en poder solucionarlos
Los errores de los padres recaen sobre los hijos.
No por castigo, sino por repetición inconsciente.
Lo que no se transforma, se transfiere.
Patrones, miedos, silencios.
Los hijos muchas veces cargan lo que los padres no pudieron sanar.
Sanar es decidir no repetir.
Es mirar la historia familiar y elegir un destino distinto.
Cuando cortas una cadena, liberas a todos.
Los que vinieron antes.
Y los que vendrán. 🙌