Ahora que ya pasó tiempo y pensándolo más en frío, realmente es el robo más grande de la historia que el premio a mejor jugador del mundial no se lo hayan dado a Messi. Mirá el mundial que jugó este tipo con casi 40 años, no volveremos a ver algo así nunca más
no somos conscientes de que éste país parió a la mejor jugadora de hockey y al mejor jugador de fútbol a nivel mundial, van a escuchar sobre argentina hasta el día en que se mueran
"No pude, las piernas no me daban más", de ese hijo tan grande a su padre recién muerto, se inscribe como una de las líneas memorables de la historia de la literatura argentina.
La carta agranda la que para mí es la dimensión menos registrada y más impresionante de la carrera de Messi en mundiales, que es su presencia absoluta y sin lesiones.
Desde 2010 para acá, jugó los 31 partidos de los cinco mundiales, incluidos 8 alargues, y en cada partido todos supimos que Argentina no tenía posibilidades reales sin él adentro de la cancha, incluso cuando ya tenía 39 años.
A su cuerpo nunca se le ocurrió escaparse de la responsabilidad y del estrés por medio del desgarro o del esquince.
Apenas se tocó el isquiotibial en aquella semifinal contra Croacia, y antes de que el país se paralizara por la duda pateó un penal con el empeine entero y siguió jugando.
Durante todo ese camino vio ir y venir de la cancha a sus pares, como el Kun y Di María, por molestias o golpes o tirones, y a sus discípulos diez años más chicos, como el Cuti o Lisandro, que se dieron el permiso humano de no dar más mientras Leo tenía que seguir dando.
No nos va a alcanzar la vida para absorber el tamaño de lo que vimos.