A veces no cambias de golpe, simplemente empiezas a ver. Y lo que antes tolerabas, ahora incomoda. Las charlas vacías, los vínculos que restan, los silencios por miedo. Ya no puedes hacerte la ciega.
Un día por fin empiezas a vivir con los ojos abiertos. Y no hay vuelta atrás.
hay amistades que te acompañan a crecer en determinado momento, hasta que ya no hay más que tejer mutuamente y sólo se llaman a través de los recuerdos. Para qué eternizar un lazo afectivo que carece de un presente compartido?