El amor siempre como una conversación interminable. El desamor la conversación incompleta. La ausencia marca la diferencia: aquella conversación inconclusa, más que un lenguaje muerto hay un deseo que no encuentra al otro cuerpo.
¿Sabes cuándo Miguel de Cervantes escribió un libro sobre un señor que leyó tantos fanfics (novelas de caballería) que estos acabaron por alterarle el sentido de la realidad?