No escribo esto desde la certeza ni desde la perfección, sino desde la verdad. Estoy aprendiendo a reconocer lo que me pasa y a vivir con más conciencia, paso a paso, aunque a veces cueste.
Este es mi primer acto de honestidad conmigo misma.
Hoy puedo reconocer algo que durante mucho tiempo no supe ver: estuve viviendo con ansiedad y con una tristeza silenciosa que traté de tapar haciendo como si nada pasara. Sonreía, seguía adelante, cumplía, pero por dentro muchas veces me sentía desbordada y confundida.
Hoy puedo ver que en ese camino quizás lastimé a personas que quiero o que fueron importantes para mí. Si fue así, pido disculpas de corazón. Nunca fue mi intención herir. Muchas veces ni siquiera entendía lo que me estaba pasando.
Esa ansiedad me llevó muchas veces a reaccionar sin pensar, a tomar decisiones rápidas que después me dejaron un sabor amargo y arrepentimiento. No siempre fui la persona que quería ser. A veces hablé o actué desde el miedo, desde la angustia o desde el desorden que tenía adentro