México rumbo al estancamiento https://t.co/SqJyeSUuSN contundente análisis de Pedro Aspe, uno de los mejores Secretarios de Hacienda que ha tenido México. (abróchense el cinturón y saquen el salvavidas debajo de su asiento).
🆕📵Mucha especulación e información imprecisa ha circulado en redes sociales sobre el registro obligatorio de líneas telefónicas. Por ello, en #ReporteKrame decidimos elaborar una Guía Práctica para quienes estén considerando no registrar su línea.
➡️Para hacerlo, recurrimos al conocimiento de quien consideramos la mayor autoridad en la materia, Ignacio Gómez Villaseñor (@ivillasenor), cuya experiencia fue fundamental para garantizar el rigor técnico del documento.
➡️Y, para ampliar su alcance y conectar con un público más amplio, también incorporamos como coautor a @Mr_Civico.
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El cuento de la excelencia
A los neoliberales se les ocurrían puras ocurrencias.
Durante décadas intentaron convencernos de que la excelencia era una virtud. Empezaban desde la primaria, donde sometían a las pobres creaturas al trauma de las calificaciones y premiaban a los pocos privilegiados que, gracias a una serie de ventajas injustas como haber desayunado o tener un IQ superior a 87, conseguían sacar ochos, nueves y, en el caso de los más fifís, hasta dieces.
Al mismo tiempo, humillaban a los hijos del pueblo nada más porque eran incapaces de aprenderse la tabla del dos, agregaban una ese al final de la conjugación de los verbos en pretérito perfecto simple o no sabían si escribir “haber” o “aber” cuando querían ver.
Luego llevaron esa misma lógica clasista hasta las universidades. Ahí seguían premiando a los estudiantes que estudiaban, hacían tareas y aprobaban exámenes, sin detenerse a pensar que algunos de sus compañeros vivían en Tecámac, Ecatepec o Coacalco y tenían que salir de su casa a las tres de la mañana con dos celulares (el bueno y uno de mentiritas por si los asaltaban en la combi) para llegar a la clase de las siete. Una evidente desventaja estructural que jamás apareció en los reactivos de los exámenes de cálculo.
Pero la obsesión neoliberal con el mérito no terminaba al titularse. También querían que los jueces supieran Derecho, que los ministros de la Suprema Corte tuvieran una carrera judicial y que las resoluciones fueran redactadas por gente capaz de distinguir una relación laboral de la comisión de un delito. Puro requisito superfluo e innecesario.
La obsesión con la excelencia era absoluta. Los neoliberales también querían ingenieros de excelencia que construyeran trenes que no se descarrilaran, pilotos de excelencia que no chocaran las aeronaves, científicos de excelencia que pudieran desarrollar una vacuna y, como recordó esta semana la presidenta Claudia Sheinbaum, hasta médicos de excelencia a los que no se les murieran los pacientes de una gripa mal cuidada.
Por fortuna, esa visión clasista ya está quedando atrás.
El régimen descubrió que la excelencia no es una virtud sino un privilegio, y que México merece algo mejor: un país donde todos tengamos acceso a todo, sin importar si quien lo provee sabe o no cómo hacerlo.
Por eso ya no reprobamos a los niños, para que ninguno crezca traumado por el fracaso. Por eso elegimos ministros de la Suprema Corte por elección popular con la ayuda de acordeones, para que la justicia la impartan los que más votos juntan (y junten más votos nuestros amigos). Por eso llenamos los gabinetes especializados con gente leal antes que capaz, siguiendo la fórmula probada del Licenciado: 10% de conocimiento, 98% de lealtad… o algo así.
Al fin y al cabo, la excelencia siempre fue un privilegio de unos cuantos. La lealtad, en cambio, está al alcance de cualquiera. Y quizá ése sea el mayor logro del régimen: haber democratizado la mediocridad. Porque la excelencia nos divide entre más nos eleva, mientras que la incompetencia nos iguala entre más nos arrastra para abajo.
Y en México todos debemos ser iguales.
Todos los bloopers de la semana en mi blog de Substack (link en el perfil).
Comparto mi artículo de hoy. Chernóbil fue una tragedia que se originó porque el gobierno soviético mintió y buscó sostener a como diera lugar la narrativa gubernamental.
Si el gobierno mexicano (o cualquier gobierno) no es transparente y no rinde cuentas, eventualmente lo vamos a pagar.
https://t.co/czCuO9iMku
Bueno, PEMEX nos habla de que hubo condiciones que no debieron existir.
El IMP en su momento señaló el riesgo. Usaron ingeniería que NO era para ese sitio. Construyeron en el peor lugar posible.
Eso sucedería tarde o temprano. Y no hay algo que impida que vuelva a suceder.
Si escribir ya no exige esfuerzo mental, el aprendizaje desaparece. Hay una crisis silenciosa en las universidades: el uso masivo de IA para hacer tareas. No basta con prohibirla ni con detectores fallidos. Hay que rediseñar la evaluación. 🎓🤖
The New York Times: Cuando “incluso los alumnos buenos” usan IA para evitar el trabajo, el problema no es disciplina: es diseño institucional. La universidad debe volver a exigir demostraciones en tiempo real: ensayos en clase, exámenes orales, evaluación auténtica. https://t.co/SAItfb3rGY
https://t.co/0DfhRAlLeK
@memeticsisyphus She’s just saying what her cartel bosses tell her to say. Let’s just say that their punishment for disobedience is a little worse than a “performance improvement plan” …
A few linguistic notes: 1. No one "speaks without an accent." Accent is simply the sound pattern of the dialect. Most languages have a standard dialect, used in government, education, mainstream media, usually the one spoken in the historically most influential region. Max Weinreich: "A language is a dialect with an army and a navy."