Me pesa el corazón saber que todo termina. Que nada es para siempre. Que todo va de visita y que nada permanece. Ni siquiera el aire que entra a nuestros pulmones. Todo viene de paso y se va. Pero está bien. En el fondo también sé que hay cosas que duran como mínimo esta vida.
Hay que ser especiales con los que estuvieron cuando el mundo se nos vino encima, hay que ser agradecidos con los que te escucharon mil veces la misma historia sin quejarse, la lealtad y la amistad son un camino de ida y vuelta y somos afortunados los que contamos con gente así
Amar la vida. Y no desde la necesidad de sentirte siempre bien, sino desde la posibilidad de sentirte humano, con altibajos, con miedos, inseguridades, preocupaciones y tristezas. Con sueños, metas y propósitos.
Amar desde la aceptación y desde la gratitud de vivir.
Siempre lo he dicho: lo más bonito que puede regalarte alguien es tiempo. Que una persona sea capaz de romper su rutina, cambiar sus planes si es necesario, dedicar un ratito de su día a estar contigo… lo apreciamos poco y es tan valioso. El tiempo es lo único que no vuelve.