Leo con atención este post de @elhabito y quiero aportar algo que no es análisis ni conjetura: es testimonio. Yo soy uno de los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia designados por la Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre de 2015, en julio de 2017. Hoy escribo desde el exilio, en España.
Sobre la legitimidad de nuestro origen no hay misterio, sino Constitución. El artículo 264 de la Carta de 1999 atribuye a la Asamblea Nacional - y solo a ella - la potestad de elegir a los Magistrados del TSJ. Esa Asamblea, la de 2015, es precisamente la institución que Estados Unidos y buena parte de la comunidad internacional reconocen, hasta hoy, como el último órgano nacido del voto libre de los venezolanos. La consecuencia es ineludible: si esa Asamblea es legítima, también lo es el Tribunal que ella designó conforme a la Constitución. No se puede reconocer a la fuente y negar lo que de ella emana legítimamente.
Nuestra designación no se hizo a escondidas. Se llevo a cabo un procedimiento público de selección y concurso (de méritos y oposición), con base en la Constitución y la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, fuimos juramentados en público, a plena luz, en la plaza Alfredo Sadel de Caracas, ante el país, el 21 de julio de 2017. Lo que vino después no fue una disputa académica: fue persecución. Órdenes de detención, hostigamiento y la amenaza directa sobre nuestra libertad y la de nuestras familias nos obligaron al exilio. Llevamos casi nueve años fuera de Venezuela, impedidos de ocupar los cargos para los que fuimos legítimamente designados, no por falta de mandato, sino por la fuerza de quien usurpa. Y, sin embargo, ese mandato constitucional sigue en pie: no caduca porque el régimen lo ignore.
Por eso el fondo de lo que se discute estos días me parece exacto en su lógica. La salida no es inventar un tribunal nuevo ni bendecir el que el régimen termina de copar a su medida. La salida coherente con el reconocimiento que ya se hizo a la Asamblea de 2015 es devolver a la institución legítima el lugar que el voto le dio. Es la misma vara para la misma realidad.
No reclamo cargos: reclamo legalidad. La de un país al que se le arrebató su última institución elegida en las urnas, y la de unos jueces a quienes se condenó al exilio por el delito de aceptar un mandato constitucional. Esa deuda sigue abierta. Y se salda con verdad y con instituciones, no con silencio. @POTUS@realDonaldTrump@RepMariaSalazar@MariaCorinaYA@SecRubio@ScottforFlorida@RepCarlos@MarioDB@Dinorahfiguera@JulioBorges@alcaldeledezma@SergioVergaraG@jorgemillant@SoniaMedinaSC@dplacer@justiciapitz@justiciapitzucv@PerkinsRocha@MagalliMeda@EmmaRincon@cocando@la_katuar@lagranaldea@ElNacionalWeb@Arr3ch0@DanielDiMartino@EdmundoGU@freddysuperlano@NituPerez@iamGermania@PattyPoleo@ahernandezof@jesusarmasccs@Juanegron@WalterVMG@Norbey_Marin_@WHAAsstSecty@WhiteHouse@MundarayZair@usembassyve@StateDept@IdaniaChirinos@NicmerEvans@pabloaure@elcitizen@eduardomenoni@jesusmedinae@OrlvndoA
Leo con atención este post de @elhabito y quiero aportar algo que no es análisis ni conjetura: es testimonio. Yo soy uno de los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia designados por la Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre de 2015, en julio de 2017. Hoy escribo desde el exilio, en España.
Sobre la legitimidad de nuestro origen no hay misterio, sino Constitución. El artículo 264 de la Carta de 1999 atribuye a la Asamblea Nacional - y solo a ella - la potestad de elegir a los Magistrados del TSJ. Esa Asamblea, la de 2015, es precisamente la institución que Estados Unidos y buena parte de la comunidad internacional reconocen, hasta hoy, como el último órgano nacido del voto libre de los venezolanos. La consecuencia es ineludible: si esa Asamblea es legítima, también lo es el Tribunal que ella designó conforme a la Constitución. No se puede reconocer a la fuente y negar lo que de ella emana legítimamente.
Nuestra designación no se hizo a escondidas. Se llevo a cabo un procedimiento público de selección y concurso (de méritos y oposición), con base en la Constitución y la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, fuimos juramentados en público, a plena luz, en la plaza Alfredo Sadel de Caracas, ante el país, el 21 de julio de 2017. Lo que vino después no fue una disputa académica: fue persecución. Órdenes de detención, hostigamiento y la amenaza directa sobre nuestra libertad y la de nuestras familias nos obligaron al exilio. Llevamos casi nueve años fuera de Venezuela, impedidos de ocupar los cargos para los que fuimos legítimamente designados, no por falta de mandato, sino por la fuerza de quien usurpa. Y, sin embargo, ese mandato constitucional sigue en pie: no caduca porque el régimen lo ignore.
Por eso el fondo de lo que se discute estos días me parece exacto en su lógica. La salida no es inventar un tribunal nuevo ni bendecir el que el régimen termina de copar a su medida. La salida coherente con el reconocimiento que ya se hizo a la Asamblea de 2015 es devolver a la institución legítima el lugar que el voto le dio. Es la misma vara para la misma realidad.
No reclamo cargos: reclamo legalidad. La de un país al que se le arrebató su última institución elegida en las urnas, y la de unos jueces a quienes se condenó al exilio por el delito de aceptar un mandato constitucional. Esa deuda sigue abierta. Y se salda con verdad y con instituciones, no con silencio. @POTUS@realDonaldTrump@RepMariaSalazar@MariaCorinaYA@SecRubio@ScottforFlorida@RepCarlos@MarioDB@Dinorahfiguera@JulioBorges@alcaldeledezma@SergioVergaraG@jorgemillant@SoniaMedinaSC@dplacer@justiciapitz@justiciapitzucv@PerkinsRocha@MagalliMeda@EmmaRincon@cocando@la_katuar@lagranaldea@ElNacionalWeb@Arr3ch0@DanielDiMartino@EdmundoGU@freddysuperlano@NituPerez@iamGermania@PattyPoleo@ahernandezof@jesusarmasccs@Juanegron@WalterVMG@Norbey_Marin_@WHAAsstSecty@WhiteHouse@MundarayZair@usembassyve@StateDept@IdaniaChirinos@NicmerEvans@pabloaure@elcitizen@eduardomenoni@jesusmedinae@OrlvndoA
@larag_2021 Que no hay unas medidas o reglas económicas acordé a la situación del país porque no saben que aplicar para mejorar la situación, no tienen ningún tipo de conocimiento económico, solo para llenar sus bolsillos
Jorge Rodríguez piensa que sacando a Venezuela de la CPI ellos no van a pagar por sus crímenes y violaciones de DDHH.
Eso es como el pendejo que tiene una deuda con el Banco y piensa que eliminando la APP se borra la deuda y no tiene que pagarla.
@GianninoFlorio@INDIURBANEJA Fotos falsas 😂😂
Porque todos tienen el mismo uniforme y muchos con la misma gorra? 😂😂😂😂😂
Solo los chavistas saldrán a votar hoy 🤡☠️
El imbécil Ratacrán de Requesens dice que si le roban la gobernación de Miranda, el va a seguir votando Por cosas como estas, el domingo no se VOTA.....