El Fútbol Club Barcelona vendió Barça Visión por 55 millones y le dijo a Tebas que iba a cobrar 200 millones para saltarse el fair play financiero. 145 millones que nunca cobraron.
Con esos 145 millones que se 'ahorraron' saltándose el fair play financiero ficharon a Lewandowski y a Koundé, renovaron a Araujo, Pedri, Gavi y Cubarsí e inscribieron a Gavi. A Olmo y a Pau Víctor los inscribió el Gobierno de España fuera de plazo e incumpliendo el fair play financiero.
En UK se lucha contra la corrupción, en España se tapa y se blanquea.
La Juve, condenada
El City, condenado
Y del Barça aquí no se habla, porque dice Juanmita Castaño que RMTV es lo peor del mundo entero.
Golfos y cómplices todos.
The United States of America has successfully carried out a large scale strike against Venezuela and its leader, President Nicolas Maduro, who has been, along with his wife, captured and flown out of the Country. This operation was done in conjunction with U.S. Law Enforcement. Details to follow. There will be a News Conference today at 11 A.M., at Mar-a-Lago. Thank you for your attention to this matter! President DONALD J. TRUMP
(TS: 03 Jan 04:21 ET)
Siete millones por influir: anatomía del caso Negreira
El Fútbol Club Barcelona ya no se defiende: se sienta.
Imputado como persona jurídica, deberá declarar ante el juez por haber pagado durante años a quien controlaba el arbitraje español. Lo que empezó como un escándalo deportivo ha terminado como una causa penal. El caso Negreira ya no es un debate: es una autopsia judicial.
El disfraz se acabó.
El Fútbol Club Barcelona está imputado.
No como víctima.
No como testigo.
Como persona jurídica acusada de corrupción deportiva.
El Juzgado de Instrucción nº 1 de Barcelona lo ha ordenado.
Y su representante, Elena Fort Cisneros, deberá declarar.
No como portavoz, sino como investigada, en nombre del club.
La causa ya no es ruido mediático.
Es proceso penal.
Y las diligencias hablan solas.
Durante casi veinte años, el Barça pagó al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros,
a José María Enríquez Negreira.
Más de siete millones de euros.
Sin contrato.
Sin informe.
Sin justificación.
Pagaban para influir.
No para aprender, sino para condicionar.
No para entender el arbitraje, sino para controlarlo.
No para garantizar neutralidad, sino para comprar poder.
Lo sabían Laporta, Rosell y Bartomeu.
Perrín lo reconoció: “ante las mafias, mejor callar y pagar”.
Freixa lo confirmó: todas las juntas mantuvieron los pagos.
Godall lo justificó: “la buena relación con la Federación nos ayudó”.
Y Gaspart, con su memoria selectiva, admitió sin querer:
“si hubo irregularidades, el presidente lo sabría”.
Claro que lo sabía.
Y ahora el juez quiere nombres y responsabilidades.
Ha citado a declarar como testigos a Joan Gaspart y Ricardo Segura García,
el delegado que conocía como nadie el funcionamiento interno del arbitraje.
Ambos tendrán que responder.
Y lo harán bajo juramento.
Si mienten, podrían salir imputados por falso testimonio.
La frontera entre testigo y acusado nunca fue tan delgada.
Después llegará Elena Fort Cisneros.
Ella no tiene obligación de responder.
Puede callar.
Puede acogerse a su derecho.
Tal vez prefiera callar.
O mentir.
Pero esta vez, ni callar ni mentir borrarán los hechos.
Porque el sumario ya habla.
Y lo hace con nombres, cifras y fechas.
La Fiscalía Anticorrupción lo dejó claro:
no hay contrato, ni informe, ni causa lícita.
Solo una finalidad: influir en las decisiones arbitrales.
El Barça no compraba neutralidad.
La neutralidad no se compra.
Compraba influencia.
Trato.
Protección.
Y cuando Negreira dejó de ser vicepresidente, los pagos se cortaron.
Ni un euro más.
Ni un informe más.
Fin del simulacro.
El delito de corrupción deportiva no exige un penalti amañado.
Basta con pagar para intentarlo.
Y eso está acreditado.
En las transferencias.
En los testimonios.
En las palabras de sus propios dirigentes.
El Barça no jugaba solo en el campo.
Jugaba también en los despachos.
Durante años.
Hasta que el dinero habló.
Ahora el club es imputado.
Y el caso Negreira tiene, por fin, voz judicial y nombre propio.
Pagaban por influir.
Y hoy, por influir, se sientan ante el juez.
Porque esta vez —por fin—
ni callar,
ni mentir,
ni pagar,
servirá.
Enhorabuena, querido @carlosalcaraz, por tu segundo Roland Garros consecutivo, el quinto Grand Slam de tu carrera, conseguido de una manera tan espectacular. Todos los madridistas estamos felices y orgullosos del brillante triunfo de uno de los nuestros.