A veces uno se rompe por dentro y nadie lo nota. Sigues sonriendo, trabajando y cumpliendo con todo, mientras cargas un peso que nadie imagina. Porque no todo dolor se ve en lágrimas; algunos aprenden a esconderse detrás de una sonrisa.
La peor parte de una ruptura es recordar todas esas veces que dijeron: “Un día iremos” o “Deberíamos hacer esto algún día”. Porque cuando por fin llega ese momento, visitas esos lugares o pruebas esa comida, no puedes evitar pensar que esa persona debía estar ahí... pero ya no.
Si pudiera sentarme frente a la mujer que fuí hace dos años, le diría que deje de regalar oportunidades a quienes solo supieron demostrarle que no las merecían.
Y de mi boca salió un "ya no quiero saber nada de él, debo alejarme" y fue raro porque yo siempre quise saber de él, siempre quise que fuera él y que se quedara en mi vida.
FALLASTE COMO HOMBRE cuando lograste convertir el amor que una mujer sentía por tí en una experiencia de la que tuvo que sanar, hasta recordarte no como un amor, sino como una lección.