Que afortunadas somos aquellas que tenemos amigas sinceras y nos quieren con el corazón. Aquellas en las que podemos confiar y contar en las buenas y malas, a las que no aburrimos con la misma historia contada, bendecidas sean las amigas casi hermanas.
Me parece una locura como perdemos el tiempo en pelotudeces y no en lo importante. Jamás sabremos cuándo es el último beso, risa, abrazo, mirada de alguien y cuantas cosas posponemos por excusas