- La oposición: no más impuestos 😡🤬
- Laura: no va a haber más impuestos
- La oposición: 😡🤬
- La oposición: quítenle la pensión a los expresidentes 😡🤬
- Laura: *presenta proyecto para quitar pensión a expresidentes*
- La oposición: 😡🤬
- La oposición: prohiban las profesiones liberales en la función pública 😡🤬
- Laura: *lo apoya*
- La oposición: 😡🤬
El berrinche es permanente porque la alternativa sería reconocer que, al contrario de sus líderes, tienen una presidenta que gobierna para todos, no solo para su base.
Ese vídeo de Macho Coca haciéndose la víctima, lo que da es cólera,ahí menciona una dieta más balanceada que la de muchos costarricenses,arroz, atún,picadillo,café,pan,naranjas,bananas, y dice que es celiaco y ocupa alimentación acorde, o sea pide que le den comida gluten free 👇🏻
Acabo de terminar de leerme el Informe del FMI y el informe habla muy favorablemente de la economía de Costa Rica, habla maravillas del manejo de las finanzas públicas, me dí cuenta que las preocupaciones del FMI no coinciden con los temas que hay en debate público.👇🏻
¡La luz será impagable!
El proyecto 23.414 privatizará el sistema eléctrico.
¿Cómo nos afecta?
Tarifas más altas y posibles apagones.
Sin garantía de servicio en zonas rurales.
Nuestros recursos en manos privadas.
El ICE es de todos.
📢 ¡Comparta antes de que se vaya la luz!
🚨 NYC just got played by their own "tax the rich" socialist Mayor.
Zohran Mamdani promised it would ONLY hit the ultra-wealthy. Now he's pushing a massive 9.5% property tax hike that slams millions of homeowners, landlords, small businesses, and working families across the city.
Classic communist scam: Lie to voters, then make everyone else pay for your failed policies.
This is exactly why Trump keeps winning — America First means cutting waste and growing the economy, not punishing success until the middle class flees.
New Yorkers, you voted for this. Enjoy the results. The rest of us warned you.
What's your response to this......??👀
Drop your thoughts below👇!
Mi familia tiene pocos #animales y en las 2 veces que hemos areteado, el MAG nos ha dado los aretes sin costo. No hemos sido afectados y más bien compraremos una areteadora para hacerlo por cuenta propia.
No se ponga del lado del crimen organizado aunque simulen ser campesinos.
Silvia Castro
RESUMEN
Lo fascinante del nombramiento de Rodrigo Chaves como ministro de Presidencia y Hacienda no es la indignación —esa era inevitable— sino la velocidad con que las cámaras de eco decidieron que Laura Fernández no podía tener razón.
Horas después del anuncio en el Teatro Popular Melico Salazar, ya todo estaba escrito: Fernández era ingenua, Chaves manipulador, el país caminaba al autoritarismo. Nadie se detuvo a considerar otra posibilidad: que esto no sea improvisación, sino estrategia.
Fernández ganó prometiendo continuidad, no ruptura. El electorado sabía exactamente lo que votaba: más chavismo, no menos. Criticar ahora el nombramiento es, en el fondo, cuestionar que cumpla su promesa política.
Y existe otra verdad incómoda: Chaves, con todos sus defectos, es probablemente el técnico más preparado para manejar Hacienda en este momento. Exfuncionario del Banco Mundial, exministro y conocedor de organismos multilaterales, justo cuando Costa Rica necesita experiencia para sostener acuerdos y reformas complejas. Rechazarlo únicamente por “la óptica” también es una forma de vanidad política.
Lo que realmente incomoda a la clase política tradicional es que Fernández parece dispuesta a romper el viejo pacto costarricense: presidentes moderados, diálogo interminable y reformas que nunca llegan. Ella está diciendo algo distinto: tengo mandato, tengo mayoría y voy a gobernar.
Sus críticos lo interpretan como sumisión a Chaves. Pero también podría ser exactamente lo contrario: una presidenta que entiende que en política los resultados pesan más que la aprobación de las élites.
Sí, es una apuesta riesgosa. La concentración de poder puede terminar mal. Chaves es confrontativo, impredecible y profundamente polarizante. Pero también conecta con una ciudadanía cansada de gobiernos elegantes e ineficaces.
La verdadera pregunta es otra: ¿qué prefiere Costa Rica? ¿Más décadas de consenso estéril o un experimento incómodo que al menos intente mover al país?
Fernández apostó por la segunda opción.