Me encanta la idea de parejas que viven en casas separadas.
Se ven cuando quieren y duermen juntos cuando quieren.
Cada uno con su vida, sin perder la conexión.
Eso sí es sano.
Febrero se despide corto en el calendario e intenso en el pecho. Se lleva promesas, noches largas y alguno que otro golpe de realidad… pero también deja cicatrices que ya no duelen tanto y una versión mía un poquito más valiente. Qué mes tan breve y tan brutal al mismo tiempo.
Tienes que estar abierto a la posibilidad de que tu vida puede cambiar, para bien, en cualquier instante. Mañana puede pasar eso que tiene tanto tiempo alineándose y darle un vuelco a tu vida, pero tienes que permitirlo..