Igbert José Marín Chaparro: una libertad que no puede seguir esperando.
La situación del teniente coronel Igbert José Marín Chaparro constituye uno de los casos más emblemáticos y dolorosos de la injusticia que padecen los presos políticos venezolanos.
Militar de carrera, docente universitario y oficial distinguido por haber obtenido el más alto promedio académico en la historia de la Academia Militar de Venezuela, Igbert Marín dedicó su vida al servicio de la República y a la formación de nuevas generaciones de oficiales.
Sin embargo, desde marzo de 2018 permanece privado de libertad tras haber alzado su voz para exigir mejores condiciones de alimentación, equipamiento y bienestar para los soldados bajo su mando.
Cumplió la condena de 7 años y 6 meses impuesta por instigación a la rebelión el 9 de septiembre de 2025. En lugar de ser liberado al vencimiento de la pena, las autoridades arbitrariamente le abrieron una nueva causa por presunto terrorismo, manteniéndolo privado de libertad. Lo que comenzó como una legítima preocupación por la situación de la tropa fue transformado en una acusación de conspiración, dando inicio a un largo proceso marcado por denuncias de violaciones al debido proceso, aislamiento, incomunicación y presuntos tratos crueles e inhumanos.
Todas estos abusos y arbitrades tipificadas en el Estatuto de Roma como crímenes de lesa humanidad constan en el expediente Situación Venezuela I @IntlCrimCourt .
Marín Chaparro ha permanecido tras las rejas más allá de lo condenado. Representa una afrenta al Estado de Derecho y a las garantías fundamentales reconocidas por la Constitución y los tratados internacionales de DDHH.
Durante su cautiverio, el teniente coronel ha recurrido a uno de los mecanismos de protesta más extremos y dolorosos que puede asumir un ser humano: la huelga de hambre.
Ha arriesgado su salud y su vida para denunciar las condiciones de reclusión, y reclamar atención para otros presos políticos. Organismos internacionales, abogados defensores y organizaciones humanitarias han alertado sobre el deterioro de su estado físico y sobre las condiciones de confinamiento que ha debido soportar.
Su caso trasciende la situación individual de un oficial del Ejército. Representa la tragedia de cientos de venezolanos sometidos a prisión por razones políticas y la necesidad urgente de restaurar la justicia, la reconciliación y el respeto a la dignidad humana.
Por ello, elevamos nuestra voz para solicitar la inmediata liberación de Igbert José Marín Chaparro, el cumplimiento efectivo de todas las decisiones judiciales que le favorezcan y el cese definitivo de cualquier forma de trato cruel, degradante o inhumano en su contra.
La libertad de Igbert no debe depender de cálculos políticos ni de conveniencias circunstanciales. Es una exigencia de justicia. Es un imperativo moral. Es un acto necesario para avanzar hacia la reconciliación nacional.
En abril de 2026, una solicitud de amnistía presentada en su favor fue declarada “sin lugar” por el tribunal competente. Diversas organizaciones, entre ellas Foro Penal, continúan calificándolo como detenido arbitrariamente por lo que a una sola voz reclamamos su liberación.
La amnistía, la clemencia y el respeto a los DDHH no son signos de debilidad; son expresiones de grandeza institucional. Uno de los pasos indispensables para lograr la restauración democrática es devolverle la libertad a quien nunca debió perderla por defender a sus soldados y cumplir con su conciencia.
La libertad de Igbert José Marín Chaparro no es solamente una causa
jurídica. Es una causa humana.
Respetados @POTUS y @SecRubio Thanks for your attention in this matter.
#QueHayaJusticiaEnLaHaya
#NoMasImpunidad
🚨ADMIRABLE‼️ VENEZUELA. La solidaridad con los familiares de los presos políticos que se mantienen en vigilia frente a la Embajada de los Estados Unidos NO se hizo esperar‼️
@Ulul4r Por primera vez en 27 años los militares no reprimen a los ciudadanos! Sino q hacen su trabajo, defender el territorio, obligados claro está! BENDITO 3 de ENERO