Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.
Que RICO coincidir con alguien cuya idea de diversión sea ir al cine, descubrir restaurantes, cocinar juntos, planear viajes y no vivir de fiesta cada viernes en la noche.