La ilusión óptica más loca que he visto.
Es Deep Dive Dubai, la piscina interior más profunda del mundo (más de 60 metros de profundidad). El agua es tan cristalina y limpia que parece invisible desde arriba. Por eso da la sensación de que la gente está saltando al vacío o a un abismo infinito. El cerebro no procesa bien la profundidad porque no hay casi refracción ni burbujas visibles al principio.