Al menos el discurso perdedor de todos los antis se les acaba el día de hoy.
Lejos de hacer teorías conspirativas y creer que el fútbol está arreglado, exijan que la directiva y los jugadores de sus mediocres equipos se partan la madre y luchen por campeonar.
El Tricampeonato seguirá siendo testimonio de una época dorada.
Pasarán los años, seguramente lustros y décadas, y no pasará algo similar a lo hecho por el América de Jardine.