El mejor liderazgo no genera dependencia.
Genera confianza.
No busca seguidores.
Despierta convicción.
Y cuando las personas creen genuinamente en lo que están construyendo, el compromiso deja de ser una expectativa.
Se convierte en una decisión propia.
El compromiso rara vez nace de la presión.
Suele aparecer cuando las personas sienten que su contribución importa.
Porque cuando alguien se sabe valorado, escuchado y respetado…
es mucho más probable que decida dar ese esfuerzo adicional que ninguna posición puede exigir.
La soberanía no se grita en discursos: se construye.
Se construye con jueces, investigaciones y con instituciones sólidas y confiables.
Sin eso, cualquier defensa nacional termina pareciéndose a una defensa de la impunidad.
Léame hoy👇🏻
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El control puede generar cumplimiento.
Pero el compromiso real aparece cuando las personas sienten confianza, autonomía y responsabilidad sobre lo que construyen.
Ahí es donde el liderazgo deja de administrar…
y empieza a movilizar.
Las empresas que desarrollan autonomía saben cómo abordar el error.
Cuando las personas sienten confianza para actuar, aportar criterio y aprender de los errores sin miedo a las consecuencias, la iniciativa crece... Y la responsabilidad, el compromiso y la capacidad para avanzar
La autoridad más sólida rara vez necesita imponerse.
Se construye en la congruencia cotidiana.
Porque las personas pueden escuchar lo que dices…
pero terminan creyendo en lo que haces de manera consistente.
La autoridad no se impone ni se exige.
Se concede cuando existe congruencia, credibilidad y ejemplo personal.
Mi nuevo artículo en @eleconomista#Liderazgo#Leadership#Management
La autoridad se concede, no se exige: entre la obediencia y la convicción https://t.co/NffZlwWN1a
Esto: López Obrador TENÍA todo para pasar como uno de los mejores Presidentes de la historia de este país, porque era el heredero de un trabajo que venía desde Zedillo, básicamente 4 sexenios le habían heredado estructuras e instituciones para dar el salto a la modernidad final. En el 2018 México tenía o era:
1-Más de 870,000 mdp en 335 fideicomisos y mandatos, incluyendo el Fondo de Estabilización y el Fondo Mexicano del Petróleo.
2-El séptimo país más visitado a nivel mundial, con todo lo que eso implica de ingresos para el Gobierno, empresas y la población
3-Un Sat super eficiente, había logrado duplicar la recaudación tributaria en tan solo 6 años.
4-Mas de 200,000 mdd de inversión extranjera directa, la mera buena, la más importante, la mayor de la historia, herencia de Peña Nieto.
5-Un 4% de inflación anual en promedio, en algunos años Banxico la trajo en un 3%, 6+y un crecimiento económico del 2% anual mantenido desde 1994
6-El T-MEX renovado y el nearshoring listo para explotar por la guerra arancelaria entre China y Estados Unidos
7-14% de los ingresos totales del Gobierno comprometido a intereses de la deuda pública
8-Programas sociales consolidados y que resolvían problemas, como el Seguro Popular, Procampo, Pronabes, Estancias Infantiles o las Escuelas de tiempo completo.
9-Los sindicatos parásitos de Pemex, Cfe y la CNTE controlados
10-El NAICM qué iba a generar un 4% del PIB por si solo, y que iba a generar 400,000 empleos indirectos, 40,000 directos y de impuestos se iba a meter como el décimo más grande contribuyente del país.
Existían problemas, si, pero la estrategia incluso ya venía medio heredada: combate financiero y militar al crimen organizado, aplicar la reforma energética tal cual a Pemex y Cfe. AMLO solo tenía que corregir lo que no funcionaba y ampliar lo que si. El wey perfectamente pudo pasársela jugando béisbol y dejar la inercia del país, y hoy sería recordado muy diferente..
Pero no, ya estaba hiper embarrado por nexos con el narco, y todavía se puso a hacer pendejadas de obras invisibles, robarse un montón de dinero, poner gente inútil en todos lados y desmadrar por puro rencor lo que no hizo él. El peor presidente en el mejor contexto posible para trascender
Hay líderes que agregan valor con respuestas.
Y otros que lo hacen elevando el nivel de pensamiento de toda la sala.
La diferencia parece sutil.
Pero cambia por completo la calidad de una organización.
Cuando las personas tienen que invertir más energía en interpretar al líder… que en ejecutar su trabajo, la organización empieza a desgastarse desde dentro.
La inconsistencia no solo confunde.
También consume criterio, velocidad y confianza.
Una estrategia puede ser impecable…
y aun así no movilizar a nadie.
Porque las personas no se comprometen con documentos.
Se comprometen con líderes capaces de hacer que el futuro parezca posible.
Hay organizaciones que parecen muy alineadas…
hasta que el líder no está presente.
Ahí es donde realmente se mide el liderazgo.
No en cuánto depende todo de ti,
sino en cuánto criterio desarrollaste alrededor tuyo.
Las organizaciones se rigidizan cuando cuestionar deja de sentirse seguro.
Y eso rara vez ocurre por política formal.
Ocurre por cómo reacciona el líder cuando alguien piensa distinto.
El problema rara vez es falta de claridad.
Es elegir esperar… cuando la señal ya está ahí.
Los estándares no se rompen de un día para otro.
Se erosionan cuando lo evidente deja de enfrentarse.
No todas las pérdidas se pueden medir.
Algunas no pasan por el P&L.
No se reportan.
No generan alertas.
No incomodan a nadie… en el momento.
Pero cuando te das cuenta, ya es tarde.
Porque no perdiste dinero.
Perdiste una oportunidad que no va a regresar.
ERES TÚ, mi artículo de hoy en @El_Universal_Mx
Se requiere un cambio. Pronto.
El país está entrando en una espiral peligrosa. La gobernabilidad se está debilitando. La concordia social se tensa. La economía no crece. La inflación persiste. El miedo recorre las calles de la República.
El régimen se ha endurecido. La desaparición de instituciones, la posibilidad de congelamiento de cuentas sin orden judicial, la colonización del INE. Todo está diseñado para la permanencia a la mala.
Por eso urge que surjan actores que fuercen un cambio.
No nos equivoquemos: el agente de cambio no será Donald Trump. Veremos muchos shocks desde allá. Pero un cambio de régimen no provendrá de un actor internacional.
El actor del cambio eres tú.
La demolición del régimen tampoco provendrá de los partidos políticos. Ellos van a un ritmo. La decadencia del país, en un vértigo. No serán los políticos.
Serás tú.
Los grandes consorcios no saldrán a promover un rescate nacional. Creen que no se les tocará. Tratan de acomodarse.
Eres tú.
Vendrá en el segundo semestre una guerra civil y quizá una escisión en Morena.
Pero apostar a la fractura y a la continuación de las pifias cotidianas es apostar a ganar el partido por autogol.
Los populismos pueden ser derrotados. Todo lo arriba mencionado, ayuda. Pero hay una constante en el mundo: ningún régimen cae sin alta participación social.
El muro de Berlín no cayó: lo tiraron.
Un hombre, sólo uno, detuvo los tanques en Tiananmen.
En Nepal la juventud convertida en tumulto demolió a la dictadura.
El régimen de Orbán cayó bajo un tsunami de votos de una participación del 80%: 15 puntos arriba del promedio histórico de votación en Hungría.
No habrá cambio sin sociedad. Recuerda: ser habitante de un país no es sinónimo de ser ciudadano.
El mayor reto de nuestro tiempo mexicano es sacar a millones del letargo. Infundir esperanza. Convocar al arrojo.
Entrar en modo resistencia: civil, cívica, pacífica.
El régimen ha optado por desarticular la organización civil. Negó financiarla. Ahora prohíbe la deducibilidad.
Hay un universo de organizaciones civiles, pero inconexas.
La tarea más urgente es reconectarlas y ofrecer a una vasta mayoría una ruta de salida a esta degradación nacional.
Pero no esperes que nadie lo haga. Nadie lo hará por ti.
Eres tú.
Y es ya.
@fvazquezrig
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Hay decisiones que no se ven en los estados financieros.
No generan pérdidas inmediatas.
No detonan alertas.
Pero con el tiempo… cuestan caro.
Son las decisiones que nunca se tomaron.
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