@callodehacha En que momento callo se volvio como el sistema , en que momento obrador se volvio del sistema tal parece que todos estan condenados al sistema menos los empresarios , sera por que a nosotros nos mueven las ideas de hacer dinero sin importarnos credo, sexualidad o partido político
مشاهدات الموسم الثالث من مسلسل Lioness (أمريكا)
الحلقة الاولى = 16 مليون
الحلقة الثانية = 14 مليون
الحلقة الثالثة = 10 مليون
الحلقة الرابعة = 11 مليون
الحلقة الخامسة = 9.1 مليون
الحلقة السادسة = 8.4 مليون
الحلقة السابعة = 8.5 مليون
- أرقام كبيرة🤯🤯🤯🤯!
④ Godless 🇺🇸
→ El western definitivo moderno. Una miniserie de siete capítulos en un pueblo gobernado íntegramente por mujeres tras un accidente minero. Paisajes apabullantes, tensión constante y actuaciones formidables. Cierra su historia a la perfección, sin alargar el chicle.
⑤ Giri/Haji (Deber/Deshonor) 🇬🇧🇯🇵
→ Un thriller criminal magistral que mezcla a la yakuza japonesa con la mafia londinense. Es estilizada, melancólica y se atreve a mezclar humor negro, drama familiar y acción pura de una manera que te atrapa desde la primera escena.
⑥ Así nos ven (When They See Us) 🇺🇸
→ La miniserie más dura y necesaria de la década. Narra el caso real de "Los cinco de Central Park". Te encoge el estómago, te indigna y te destroza emocionalmente con un rigor narrativo y unas interpretaciones que te marcan de por vida.
① Maniac 🇺🇸
→ Una miniserie inclasificable que el algoritmo enterró. Emma Stone y Jonah Hill protagonizan un viaje visual y psicológico brutal sobre el trauma humano disfrazado de ensayo farmacéutico retro-futurista. Una locura estética que te vuela la cabeza.
② Misa de medianoche (Midnight Mass) 🇺🇸
→ Terror psicológico para adultos. Olvida los sustos baratos de pasaje del terror; esta es una exploración magistral, densa y oscura sobre el fanatismo religioso, la culpa y la muerte. Sus diálogos son tan profundos que te dejan mirando a la pared.
③ Samurái de ojos azules 🇺🇸
→ La mejor animación adulta de la plataforma. Una historia de venganza pura en el Japón del siglo XVII. Tiene una violencia poética, un desarrollo de personajes impecable y una crudeza visual que humilla a las superproducciones de Hollywood.
🇺🇸 | A las 8:30 de la mañana del 11 de septiembre de 2001, David Monderer tomó una fotografía de las Torres Gemelas sin saber que, 16 minutos después, el vuelo 11 de American Airlines impactaría la Torre Norte. Tenía 37 años y quería abrirse camino como fotógrafo. Aquella mañana había salido de su apartamento en Manhattan con una cámara de formato medio y un trípode para fotografiar el skyline de Nueva York desde el paso peatonal del puente de Manhattan, que había reabierto apenas unos meses antes después de cuatro décadas cerrado.
El cielo estaba completamente despejado. Desde el puente de Manhattan, con el puente de Brooklyn en primer plano y las Torres Gemelas al fondo, Monderer encontró un punto desde el que podía encuadrar Lower Manhattan, montó su equipo y tomó la fotografía. Pero no quedó satisfecho: pensó que había demasiado cielo vacío y que le faltaban algunas nubes para completar la composición. Recogió su equipo y comenzó a regresar a Manhattan, convencido de que podría volver otro día y hacer una fotografía mejor.
Mientras cruzaba el puente de regreso a Manhattan, escuchó un estruendo y a alguien gritar: «¡Un avión acaba de chocar contra el World Trade Center!». Miró hacia las Torres Gemelas y volvió a sacar su cámara para fotografiar lo que estaba ocurriendo. A las 9:20, unos 15 minutos después de que el vuelo 175 impactara la Torre Sur, fotografió nuevamente las torres, esta vez cubiertas de humo. Las nubes que había echado de menos por la mañana estaban allí, pero ya no eran las que había imaginado. Después de las 10:28 fotografió Lower Manhattan nuevamente, cuando las dos torres ya habían colapsado. En unas horas había registrado el antes, el durante y el después de la destrucción del World Trade Center.
Con aquellas fotografías históricas en su carrete, Monderer quedó paralizado durante unos cinco días antes de reunir el valor para presentarse en la redacción de la revista Time, donde no conocía a nadie. Los editores le dijeron que las fotografías eran muy buenas, pero que había llegado demasiado tarde: unos días antes habrían sido de interés, pero para entonces estaban concentrados en las consecuencias del ataque. La decepción lo marcó profundamente y, con el tiempo, abandonó la fotografía.
Años después, envió aquellas imágenes a la New-York Historical Society para su archivo, sin esperar demasiado. Con el paso del tiempo, descubrió una de sus fotografías publicada a página completa en el New York Post. No podía creerlo. Más tarde recibió una llamada del 9/11 Memorial Museum, que quería exhibir precisamente aquella fotografía de las 8:30 que Time había rechazado. Monderer aceptó y no pidió compensación económica.
Hoy, aquella imagen tomada a las 8:30 de la mañana forma parte de la colección del 9/11 Memorial Museum. El fotógrafo que aquella mañana creyó que su fotografía no era lo suficientemente buena terminó dejando una de las últimas imágenes de las Torres Gemelas intactas.