El abogado litigante debe ser el mejor procesalista, y para ello debe:
- Formarse en cuestiones procesales.
- En sala, disponer de las normas procesales a mano.
- Estar atentos a las reformas procesales
- Aprovechar cada juicio para refrescar el proceso aplicable.
-No confiarse.
En la práctica de la abogacía, la preparación y el estudio riguroso no solo son garantía de solvencia técnica, sino expresión del respeto al cliente, al proceso y a la dignidad de la profesión.
Conocer el control de convencionalidad no es un lujo académico: es una exigencia jurídica para proteger derechos humanos, aplicar correctamente la Constitución y evitar que las decisiones estatales desconozcan los compromisos internacionales.
#DerechosHumanos
Un abogado debe aprender a decirle al cliente tres cosas que no siempre quiere escuchar:
“No tienes razón”.
“No hay pruebas suficientes”.
“Ese camino te va a costar más de lo que puedes ganar”.
La buena abogacía no consiste en prometer victorias.
Consiste en ofrecer criterio profesional.
La torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona, se ilumina por primera vez en la historia. El Papa León XIV fue el encargado de bendecirla e inaugurarla. Absolutamente maravilloso. La Iglesia está mas viva que nunca.
Los abogados que lo ganan todo sólo aparecen en las películas, ya que el buen abogado pierde y gana los asuntos. Por ello, las victorias constantes sólo se explican cuando sólo se aceptan asuntos fáciles. Así, se ganan pleitos, pero se pierde como abogado... Y , por cierto, las películas de abogados ayudan, pero a veces hacen daño a la verdadera profesión.
Un abogado exitoso no trabaja más, sino mejor: prioriza lo importante, delega lo accesorio y nunca confunde la urgencia con la estrategia. El verdadero valor no está en abarcarlo todo, sino en elegir con sabiduría dónde poner tu tiempo y energía. Enfocarte no solo mejora la calidad de tu trabajo, sino también tu equilibrio personal, porque el éxito no se mide en horas invertidas, sino en el impacto de tus acciones bien dirigidas.
"Olvida: La Abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras llenando tu alma de rencor llegaría un día en que la vida sería imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota” Eduardo Couture.
Tus lágrimas contienen un analgésico natural 6 veces más potente que la morfina.
Y se pasaron la vida diciéndote que no lloraras.
Lo que nadie te contó es... 🧵
¿cómo evitar el desgaste sin perder la sensibilidad? Sabemos que nuestro trabajo es intenso. El derecho de familia nos pone frente a situaciones humanas complejas donde, a veces, la línea entre ser un guía jurídico y ser el soporte emocional del cliente se vuelve muy delgada.
En la consulta escuchas al cliente como lo que eres, su abogado; a continuación le preguntas como si fueses el abogado contrario o el fiscal; finalmente, valoras el caso como el juez. Siempre busca la versión objetiva frente a la subjetiva del cliente. Así llegará la estrategia.