Hijo mío, que estás en la tierra,
haz que tu vida sea
el mejor reflejo de mi nombre.
Adéntrate en mi reino
en cada paso que des,
en cada decisión que tomes,
en cada caricia y cada gesto.
Constrúyelo tú por mí,
y conmigo.
Esa es mi voluntad
en la tierra y en el cielo.
Toma el pan cada día,
consciente de que es
un privilegio y un milagro.
Perdono tus errores,
tus caídas, tus abandonos,
pero haz tú lo mismo
con la fragilidad de tus hermanos.
Lucha para seguir
el camino correcto en la vida,
que yo estaré a tu lado.
Y no tengas miedo,
que el mal no ha de tener
en tu vida
la última palabra
«El Padre Nuestro, a la manera de Dios» @jmolaizola
Jesús dijo a Simón: «No temas» (Lc 5,10).
Amar es repetir “no tengas miedo” a lo largo de una vida. Esa es la buena noticia que despierta capacidades insospechadas y adormiladas. El miedo nos acecha en cualquier rincón de la vida: entonces urge volver a escuchar esa voz que ama.
Hola Lucía, querida Lucía, alumna del cole San José Jesuitas. No creo que seas muy mayor. Tienes la letra redonda, preciosa, esa letra que se tiene cuando la vida todavía es una promesa que no se ha roto.
Quisiera contarte algunas cosas. Que la primera vez que fui a recoger comida me dio apuro. Cómo iba yo a hacer cola para que me dieran de comer. Pero no tenía luz, ni agua, ni gas, y mi casa entera estaba llena de barro. Entonces aún no me dolía tanto la espalda, ni me costaba tanto dormir, pero estaba tan en shock como hoy. El tiempo parece no avanzar. Luego fui más veces, porque así podía trabajar más rato y mis hijas comerían caliente. De mayor te haces practica, Lucía. Hace justo una semana sali a por bocadillos para cenar porque las fuerzas no me alcanzaban ni para manipular una lata. Pero el cuerpo se acostumbra a todo, y además fueron abriendo las tiendas y ahora salgo a comprar. El dinero se tiene que mover.
Y tengo luz, y agua, y mi cuñado me trajo un hornillo. Pero hoy, Lucía, Lucía querida, hemos tenido la suerte de sacar la basura justo cuando pasaba una camioneta con un grupo de Benaguasil. Eran tan entusiastas, tan simpáticos que ofrecían comida y abrazos y elogiaban nuestra sonrisa si sonreíamos. Total. Que les hemos cogido la bolsa. Galletas, lentejas, leche, un curasan relleno y otro sin rellenar. Y tu carta. Tu carta que era lo más importante que había en la bolsa. Les he mandado a mis hijas un audio de WhatsApp, con la voz quebrada, pero quebrada de orgullo, Lucía. Orgullo de ti.
Porque esto pasará. Pero vendrán otras desgracias que golpearán a otras personas, Lucía. Nosotros ya somos mayores, les he dicho a mis hijas, pero vosotras las vais a vivir de lejos, como ahora la vives de lejos tú, pequeña y querida Lucía. Les he pedido que no te olviden.
Que se acuerden siempre de ti. De todas la gente que es como tú, Lucía. Porque es por vosotros que el mundo, nunca, nunca, nunca, dejará de brillar.
Algunas veces me hago amigo de la tristeza.
Entonces no me golpea, me abraza.
Esos días no está enfrente,
afilada, indiferente, fría y distante.
Se sienta conmigo, en silencio.
Me mira con más cariño que pena,
pone su mano en mi hombro
y me atrae hacia sí, maternal y serena.
En su ternura late una promesa:
«No me quedaré mucho. Lo sabes.»
Lo sé.
Su compañía, entonces, no es áspera.
Su presencia no incomoda.
He aprendido a bailar también con ella.
No lo hacemos mal.
Se irá pronto.
Volverán el canto, la palabra, los amigos,
la risa, el fulgor en los ojos,
la alegría cansada del final de la jornada.
Pero sé que, aún invisible,
ella me ronda
para pasar algún rato conmigo,
eterna compañera
de batallas que lucho desde siempre.
Señor, no soy nadie pero te pido humildemente que acabes con la violencia en el mundo. Que abraces a los muertos en Gaza y en Israel y en Ukrania. Que tu bondad se derrame sobre el mundo y que las explosiones se queden mudas para que hable la ilusión de la gente. Que encontremos la forma de vivir en paz entre todos. Que la guerra pierda y ganemos nosotros. Ayúdame a que el llanto de los nińos les parta el alma a los soldados y a los tanques❤️ no nos dejes solos tu… que tienes ya. El corazón partío.