Al hacer esta fotografía escuché a mi lado a un niño decirle a otro “¿Sabes que la Virgen se queda aquí unos diítas?”. Y en su voz cabía toda la ilusión del mundo.
Es el verdadero sentido de La Misión.
Hoy, no acabamos de presenciar la historia, sino una confirmación de que efectivamente, la devoción a la Virgen de la Esperanza de Triana es fuerte y evidente, no solo entre los trianeros, sino a los sevillanos, y quizás, españoles en general.
¡VIVA LA ESPERANZA MISIONERA!