“Los verdaderos amigos no nos deben nada, ni su tiempo, ni su energía cuando apenas la tienen para ellos.
No están forzados a estar siempre alegres y entusiasmados para que los amemos porqué hasta sus silencios se sienten como complicidad y confianza para nosotros.
Los verdaderos amigos no necesitan filtros bonitos, solo ser ellos, a veces tristes, hartos y cansados”.