Hay ideas regulares, ideas malas, ideas pésimas y la idea de difundir una playlist veraniega justo después de sacar setenta cadáveres del agua y perder durante dos días el control de una frontera y de una ciudad de 80.000 habitantes.
Se llama Ferran Torres, sus padres no cruzaron un desierto ni saltaron ilegalmente la valla de Melilla. Tampoco se pinta las uñas. Es blanco de origen español, católico, luce la bandera de España con orgullo y ha humillado a todo el rojerio con una gorra.
Croacia acaba de cantar en Eurovisión sobre niñas católicas tatuadas para evitar ser raptadas, violadas y convertidas al islam por el Imperio Otomano.
"Por eso muchos eligieron la tumba. Nuestras madres no parieron esclavos."
Turquía presentó quejas oficiales. El festival siguió. Nadie se fue. Nadie abucheó. Nadie lloró por la islamofobia.
Israel llegó con una canción de amor.
Cinco países abandonaron el concurso.
Meses de campaña para expulsarla. Abucheos ensayados de antemano.
El doble rasero no es un accidente. Es una política.
Sin las redes probablemente mucha gente no sabría que el suegro del presidente del Gobierno tenía prostíbvlos y que el trabajo de su mujer era contar los billetes recaudados de madrugada.
No vas a parar de aplaudir a @MariaJamardoC
Le ha dibujado la cara al quiosquero sin despeinarse.
Periodistas así es lo que España necesita.
¡Tú sí que eres hija de España! 🇪🇸 Olé 👏👏👏
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.
Las mujeres judías fueron atadas a árboles, con la boca tapada, mientras eran violadas y torturadas por Hamás, antes de ser ejecutadas o quemadas vivas.
Las organizaciones de mujeres de todo el mundo guardaron silencio al respecto y aún lo hacen.
Su silencio es ensordecedor.
‼️Venezolano en la manifestación de Madrid 'ProMaduro': "No sufráis por el petróleo ajeno, llevamos 25 años con Cuba, China, Rusia chupando nuestro petróleo y hoy sufren por algo que no es suyo. Maduro es un DICTADOR. Les tienen quemado el cerebro."
LAS CARAS SON ÉPICAS👇😂🍿🔁
Una persona filma la TV de Venezuela que muestra a Nicolás Maduro bailando, desde su ventana se veía la famosa escena de los tanques atropellando gente.
Ahí nadie hablo de los DDHH. Todos se callaron y ahora salen con #TrumpTerrorista ? Hipócritas.
#madurocaptured
Iranian girls making a statement of strength to the world.
They risked their lives asking for help.
They deserve freedom — and are part of the uprising that will finally free Iran.
Their bravery is beautiful.