🇻🇪 Muy, muy revelador documento. Los demócratas apuntan a tutela militar de EE.UU. de las explotaciones petroleras de Betancourt.
Los demócratas, ante la posibilidad de ganar la Cámara en las elecciones, amplían la ofensiva contra el pacto petrolero de Trump con la empresa de Betancourt. Exigen vía legislativa a Rubio y Hegseth los contratos, las concesiones de Washington y las garantías sobre el destino de los ingresos.
Firman los principales demócratas de cuatro comisiones de la Cámara, junto con Joaquin Castro. La petición abarca ya política exterior, supervisión del Gobierno, recursos naturales y energía. Fijan el 14 de octubre como fecha límite para responder.
Según esta carta, hubo una reunión a puerta cerrada el 14 de septiembre y altos funcionarios no despejaron las dudas de congresistas de ambos partidos. Tampoco entregaron los acuerdos ni se comprometieron a facilitarlos.
Los demócratas quieren comprobar qué compromisos acompañan a esa participación: préstamos, garantías a inversores y posibles pérdidas públicas si el negocio fracasa. También preguntan si militares estadounidenses protegerán los activos en Venezuela.
La carta refiere a las investigaciones por blanqueo y corrupción que afectan a Betancourt en Estados Unidos, España y Suiza, y una supuesta intervención de funcionarios de EE.UU. en el procedimiento suizo. No equivalen a una condena.
Reclaman los registros de reuniones, llamadas y comunicaciones de Betancourt y representantes de la empresa con Trump o su Administración desde enero de 2025. También quieren conocer quiénes eran los accionistas antes del acuerdo.
Otra pregunta central: qué compromisos democráticos obtuvo Washington a cambio. Piden detalles sobre elecciones, presos políticos y derechos humanos, y garantías de que el petróleo beneficiará a los venezolanos.
La ofensiva sigue: en febrero, Meeks pidió explicaciones sobre los ingresos petroleros canalizados a Qatar; en junio reclamó avances democráticos; el 15 de septiembre, Castro impulsó una moción para exigir documentos mediante citación parlamentaria.
Si los demócratas recuperan la Cámara en noviembre, desde enero podrán dirigir comisiones y promover citaciones de documentos y testigos.
El pacto anunciado contempla un 35% de la matriz de North American Blue Energy Partners para Estados Unidos y concesiones por cien años sobre 17 campos venezolanos para la empresa. La Casa Blanca sostiene que no tiene coste para el contribuyente
@carlaangola@AndresVelasqz@JuanMMatheus Lamentablemente eres una vendedora de Humo, ojalá fueras un poco como David Placer, eres el ejemplo de lo que un periodista nuca debe hacer, puro HUMO
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Un drama humano convertido deliberadamente en una campaña política por medios activistas.
Ayer hablaba con unos compañeros periodistas venezolanos que las han pasado canutas sobre la cobertura del desahucio de Maricarmen en Madrid. Es una historia humana, dura y de fácil solución. Pero una cosa es contarla y otra convertirla con un bombardeo deliberado, en el gran acontecimiento político del año.
El periodismo también es criterio, jerarquía, selección y edición. Abrí al azar dos medios abiertamente de izquierdas y encontré scroll tras scroll dedicado al caso… una cobertura excepcional.
Es evidente que el episodio ya ha sido incorporado a una batalla política. Por eso me llama especialmente la atención leer a periodistas preguntándose, casi con esperanza, si «el caso del desahucio de Maricarmen estuviera desatando una larvada respuesta social con consecuencias políticas y electorales inesperadas». Ahí se difumina una frontera importante.
Una cosa es detectar y explicar una posible reacción social; otra, bastante distinta, es desearla, amplificarla y después presentar esa amplificación como prueba de que esa reacción existe. Cuando muchos medios políticamente alineados deciden simultáneamente que una historia debe ocupar una parte desproporcionada de su agenda, también están interviniendo en la construcción del acontecimiento que luego analizan.
Eso no convierte el desahucio en historia falsa ni resta gravedad al drama personal. La cuestión periodística interesante es otra: por qué este desahucio, entre miles, se convierte en símbolo nacional precisamente ahora, quién decide que lo sea y hasta qué punto la cobertura refleja una movilización social espontánea o contribuye activamente a producirla. El propio debate público ofrece una pista: incluso una columna publicada hoy en El País señala que diariamente se producen otros desahucios que reciben una atención incomparablemente menor.
Why are governments in the western hemisphere conspiring with the Delcy Rodriguez dictatorship to not allow Maria Corina Machado to return to Venezuela?