Son las ocho de la mañana, se levanta como otro día cualquiera.
De momento escucha golpes fuertes en la puerta de su casa y gritos: la policía la está desahuciando sin previo aviso a través de una medida cautelar. No entiende nada. Los golpes del ariete en la puerta siguen.
En una conferencia un estudiante preguntó a la antropóloga Margaret Mead, cuál consideró que era el signo más antiguo de civilización en una cultura.
El estudiante esperaba que Mead hablara de lanzas, ollas de arcilla o piedras de moler, pero se llevó una sorpresa.
Mead respondió que el primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur que había sido roto y luego curado.
Explicó que en el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a beber o buscar comida. Eres una presa fácil para los depredadores y saqueadores. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso se cure.
Un fémur roto y curado es evidencia de que alguien se dio al trabajo de quedarse con quién se lo rompió, apretó la herida, lo llevó a un lugar seguro y ayudó a recuperarse. Mead dijo que ayudar a alguien necesitado es donde comienza la civilización de nuestra especie.