Durante la Revolución Francesa, creció en una época en que la fe católica era perseguida. A pesar de tener dificultades académicas, especialmente con el latín, fue ordenado sacerdote por su gran santidad y dedicación pastoral.
Enviado a Ars, un pequeño pueblo olvidado, su vida cambió la comunidad completamente. Pasaba hasta 16 horas al día confesando, y multitudes llegaban de todas partes para recibir dirección espiritual y reconciliación.
Para mí estar siempre en sala de operaciones es totalmente irreal. Dios puso un anhelo en mi corazón y solamente Él sabe lo feliz que me siento en este punto del camino.
Creo que de los mejores momentos de mi trabajo ha sido ver como mis compañeros me apoyan y me dan tanto ánimo para finalizar mi carrera. Ellos ni lo saben pero definitivamente han sido una pieza esencial en este proceso. Algo hice bien 🤍