Si la cabeza de verdad fuera un brócoli, la senadora Isabel Zuleta diría muchísimas menos pendejadas.
Resulta que el brócoli tiene fibra, aporta nutrientes esenciales y, sobre todo, no habla. 🥦✨
@MafeCarrascal@petrogustavo@PactoCol Resulta peor que usted se preocupe porque digan niños y niñas pero abrace a una de las peores abusadoras de niños y niñas en este país. Eso es lo que usted reprenderá. Solo forma y nada de fondo 🤢🤮
¡Yo sinceramente no puedo votar por alguien que diga ser la continuidad del gobierno de Petro, no me da el hígado ni el corazón!
Mi voto mañana es por @ABDELAESPRIELLA y @jrestrp 🇨🇴 🗳️
🧐 EL COLOMBIANO recopiló las 90 polémicas que marcaron los cuatro años de gobierno del presidente Gustavo Petro. La lista incluye líos familiares en líos con la Justicia, escándalos de corrupción, choques con otras ramas del poder público, presunto nepotismo y hasta cuestionamientos por actitudes machistas, misóginas y racistas.
👀 Aquí el resumen.
Soy Deisy Guanaro, y hago parte de esta tragedia: las 18,677 víctimas, y más niños que fuimos arrancados de nuestra infancia, privados de nuestra libertad, sometidos a los más grandes crímenes de lesa humanidad. porque nuestra voz no puede quedarse en el silencio. #nomasimpunidad #somosmillones
#justiciaparalas18677
@ABDELAESPRIELLA presidente
“No voto por un mesías. Voto para no premiar la inseguridad, la crisis de la salud, la corrupción y el irrespeto a las instituciones de este Gobierno. Voto por la libertad y por la imperfecta democracia que aún tenemos”: Juanita Gómez opina. https://t.co/if1kX8q65f
Lo que muestran las encuestas es que De la Espriella lleva una ventaja de 7 puntos porcentuales. Como habrá 24 millones de votos, el 7% es 1,7 millones. Pero en la segunda vuelta de la elección pasada, ¡Petro aumentó sospechosísimos 2,75 millones!
Ahora parece que con cuantiosos recursos públicos los cepedistas están activando a politiqueros y gobernadores con reputaciones de pocos escrúpulos éticos.
Otro aspecto a tener en cuenta, es que hay información de que 400.000 colombianos han viajado al exterior en los últimos dias.
La cosa va a estar apretada. ¡Todos a votar! Y los de voto en blanco, recuerden el hiper apretado resultado en Perú!
Desde que Juan Manuel Santos firmó ese nefasto acuerdo en La Habana, se ha empezado a romantizar, a los violadores de niños. Se ha premiado a los abusadores, y esta sociedad, tristemente, no ha protegido a la infancia. Me duele en el alma ver que los mayores criminales hacen campaña de la mano de Iván Cepeda. Ese es el ejemplo nefasto que nos han dado como sociedad. ¡Ya basta!
Cuando te digan que los hijos del pobre son los que irán a la guerra si llega Abelardo, recuérdales que los hijos del pobre ya están en la guerra siendo reclutados por los grupos ilegales:
Colombianos, ¡GANAMOS!
Hemos tumbado la absurda prohibición de usar la camiseta de nuestra Selección.
Ahora, más que NUNCA, llevémosla con orgullo todos los días. 🇨🇴
Antonio Caballero no era un columnista sino un profeta:
PETRO: TEORÍA Y PRÁCTICA.
Por Antonio Caballero, Antonio Caballero
19 de mayo de 2018
Lo malo del candidato presidencial Gustavo Petro no es su programa, que es probablemente el más atractivo –o el que a mí más me atrae– aunque no el más serio: es un programa para cuarenta años de gobierno, y lo único que han tenido de bueno los gobiernos en Colombia es que por lo general han durado poco tiempo. Los más largos –el de Santos, el de Uribe, o el de Núñez por interpuestas personas en el siglo XIX– han sido más dañinos. Lo que no me gusta de Petro es su manera de ser. Petro es Petro. Y eso es lo malo que tiene Petro, un político megalómano que de sí mismo habla en una admirativa y mayestática tercera persona.
Lo malo de Petro no es su teoría: sino su práctica. La que le conocimos en sus años de alcalde de Bogotá, de ineptitud y de rencor, de caprichos despóticos y de autosatisfacción desmesurada. Su arrogancia, su prepotencia. Su personalidad paranoica de caudillo providencial, mesiánico, señalado por el Destino para salvar no solo al pueblo de Colombia de sus corruptas clases dominantes sino al planeta Tierra de su destrucción y a la especie humana de su extinción. Sus iniciativas de gobierno, que no eran populistas, como dicen, sino simplemente demagógicas: el arbitrario cierre de la plaza de toros bajo pretextos caricaturescos de “lucha de estratos” entre ricos y pobres; la compra de los inservibles camiones de basuras de segunda mano sin licitación ni consulta. Casi no lo conozco personalmente, pese a haber tenido durante tres años bajo su alcaldía un programa de televisión en Canal Capital; pero sé de su incapacidad para tener o conservar amigos: lo han denunciado como tramposo y desleal sus compañeros del M-19 (Antonio Navarro, Daniel García Peña), y los del Polo Democrático (Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Clara López), que se sintieron todos engañados por él en su voraz ambición personalista. Reclamándose del pueblo, por supuesto, como es lo propio de los demagogos.
Fue, eso sí, un gran parlamentario, que hizo en el Senado magníficos debates de denuncia y de control político. Sabe hablar. Por eso es también el más hábil y el mejor de los candidatos en los debates televisados, tanto en las respuestas como en las propuestas. Pero es que encarnadas en su persona no creo en esas propuestas: no me parece que Gustavo Petro sea una buena persona, sincera y franca. Más bien lo veo como una mala persona, aunque se haya engalanado –de raponazo– con el indecente autoelogio de proclamar que sus candidatos al Congreso representan “la decencia”. No le creo ni “el amor” de que tanto habla. Ni “el saber” que pretende transmitir. Ni “la humanidad” que campea en los nombres de sus campañas. Todo eso me parece ficticio e impostado. Petro no inspira confianza.
Lo hizo mártir el procurador Ordóñez al destituirlo arbitrariamente de la alcaldía: un fanático a cuya elección por el Congreso él mismo había contribuido persuadiendo a sus colegas del Polo de que votar por tan conspicuo representante de la extrema derecha demostraba que el Polo no era de izquierda. Y en su caso personal es cierto que no lo era: aunque se pretenda de izquierda, Petro tiene un temperamento autoritario, inocultablemente de derechas, inspirado en el “cesarismo democrático” que inventó un intelectual lagarto en Venezuela para justificar la larga tiranía de Juan Vicente Gómez, y que copiaron luego Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en nombre, por supuesto, del pueblo. Y así lo confirma su anunciada convocatoria de una Asamblea Constituyente si gana las elecciones. Como las que han convocado todos los aspirantes a dictadores que ha tenido Colombia: Bolívar, Mosquera, Núñez, Reyes, Gómez, Rojas. Porque Petro gusta de equipararse con los mártires: en sus discursos del balcón de la alcaldía se comparaba con Sucre, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán; y ahora clama en las plazas: “Todo candidato que no es de la clase política tradicional ha sido asesinado. No hay excepciones”. Pero se parece más a su tocayo el general Gustavo Rojas Pinilla, golpista dictador y jefe de la Anapo, de cuya pintoresca y demagógica “dialéctica de la yuca” copia su propia “dialéctica del aguacate”.
Me sucede a mí con Petro lo mismo que le pasaba hace un siglo largo a don Miguel Antonio Caro, que lo resumía así: “De los liberales me apartan las ideas. Y de los conservadores las personas”.
La sinvergüencería no tiene límites. Van a dejar que se le venzan los términos a Ricardo Roa, quien habría pagado un apartamento de más de $2.000 millones con contratos de Ecopetrol, la empresa más importante de los colombianos. Ojo porque votar por Cepeda es seguir patrocinando esto.
La representante a la Cámara Gloria Arizabaleta ex esposa de Roy Barreras, del Pacto Histórico y aliada del gobierno nacional, suspende a Petro de la Presidencia aún cuando no tiene competencia para eso, para que Petro se victimice y salga a hacer política en la calle por Iván Cepeda.
Quieren repetir la escena de hace años.
Creen que los colombianos somos tontos.