Le recomendé a mi verdulero el libro que leí para dejar de fumar y aparentemente se lo recomendó a la mitad de los fumadores del barrio y hay muchos casos de éxito. Hice más por la salud pública que el ministerio de idem.
A Sara Millerey la mataron el odio y la indiferencia.
Como psicóloga, como persona, levanto la voz: la identidad no debería costar la vida;
La empatía no puede ser opcional, El dolor de Sara debe ser un llamado a la conciencia colectiva.
Que su memoria nos impulse a ser mejor🤍
Ojalá algún día las feministas transodiantes se den cuenta de que sus discursos esencialistas son parte del problema. Negar la existencia de las personas trans MATA.
Por supuesto, la ciencia puede revivir lobos extintos durante 10000 años pero no ha podido encontrar casi nada para ayudarnos a las mujeres con la endometriosis.
Gracias.