Han asesinado a Fernando Villavicencio. Ecuador se ha convertido en un Estado fallido.
Dueles Patria.
Mi solidaridad con su familia y con todas las familias de las víctimas de la violencia.
Los que pretenden sembrar aún más odio con esta nueva tragedia, ojalá entiendan que aquello tan solo nos sigue destruyendo🇪🇨
En un video que circula en redes, los Tiguerones hacen las paces con los Choneros, M18, R7, Fatales, Lobos, Latinkings, Águilas y Chonekillers. La banda criminal asegura que la violencia no puede continuar. #Ben10 también se pronunció a favor de la paz en otras imágenes.
Buenos días con todos menos con los de la banda más grande de narcos y más buscados que tiene el Ecuador. Esos que son capaces de destruir ciudades cuando se les cae alguna jugada. Con esos mafiosos correístas, jefes de los Tiguerones y Choneros; enemigos del Ecuador, ¡no!
La red TikTok se volvió una poderosa arma de difusión masiva para la banda de Los Tiguerones. Así llegan libremente con su apología criminal a miles de adolescentes y jóvenes. Ninguna autoridad se ha pronunciado.
Lo que parecería ser una sombra o una simple mancha oscura sobre las escaleras en realidad es la huella que dejó el cuerpo de una persona al ser vaporizada por la explosión de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945.
Las personas que estuvieron demasiado cerca al momento de la explosión literalmente se hicieron polvo instantáneamente y debido a la fuerza liberada sus cenizas quedaron "grabadas" en superficies cercanas. La temperatura superó el millón de grados centígrados.
Nadie, ni los científicos del proyecto Manhattan, ni el presidente Truman, ni Paul Tibbets, el comandante del Enola Gay que contenía la bomba, ni el emperador Hirohito, pero sobre todo, ninguno de los habitantes de Hiroshima incluyendo el hombre sentado a la entrada del banco, podían sospechar el efecto devastador que tendría aquel artefacto y que partiría la historia del mundo en dos.
A las 8:15 de la mañana "Little Boy" estalló 600 metros antes de alcanzar el suelo y la tierra ardió en pocos segundos.
La bomba atómica, la primera jamás caída sobre una población civil.
Miles de personas se esfumaron por el calor en un radio de un kilómetro. Entre ellos estaba el hombre sentado esperando que abrieran el banco, pero nunca la muerte.