Mi retorno al trabajo se hizo más evidente de lo que me hubiera gustado; apenas tengo tiempo para pasar aquí y dejar señales de vida. Lamento las conversaciones suspendidas por mi falta de tiempo; prometo retomarlas en cuanto me sea posible, pues a todos les guardo cierto afecto.
Tiempo vernal; la calidez que se instala en mi pecho cuando mi nombre es bendecido en su voz. Reverdece la tierra en sus campos y valles, en las ruinas y en las ramas, y yo, con ellos.
Como fanático empedernido de los dinosaurios —y de otras eras remotas— me cuesta digerir el hecho de que estén extintos. He desarrollado una relación parasocial con esas criaturas. ¿Cómo así que jamás me toparé con un triceratops camino al trabajo? La peor de las injusticias.