Recuerden, amigos, que odian la universidad no por lo que hacemos mal, sino por lo que hacemos bien. Odian que las públicas, con menos presupuesto, rankeen mejor que las privadas. Odian que tengan una voz que el mercado no controla. Odian que el hijo de un obrero pueda estudiar.
extraño chatear con gente desconocida. volver rápido a mi casa para saber cómo le fue a alguien en un partido de un deporte que no entiendo en un país que nunca visité. devuelvan internet.
me etiquetan (gente que no conozco y a quienes no obligué a leer) para decir que no les gustó algo que hice. no entiendo la etiqueta, ¿por qué te parece tan importante que yo lo sepa?, ¿qué querés que haga con esa info, bombón?
donde se dijo "cerrame el ventanal que arrastra el sol su lento caracol de sueño" también se dijo "dale, vieja, dale cerrame la ventana, prendeme el aire, traeme una botella de soda grande y hablame tipo doce y media, cuando pinte el hambre"
porque la escritora tiene que ser la representación de todo lo bueno sobre la tierra. en cambio cualquier tipo escribe cualquier cosa (lo cual no está mal, ojo), pero como pone cara de solemne en su solapa y cara de orto en todas la entrevistas, nadie le pide nada.
todo le piden a una escritora: que escriba de temas serios, pero no como ella quiera, como les guste a ellos; que transforme vidas pero con modestia; que de paso sea hermosa pero sin presumir mucho de eso; que si gana un premio sea de la fuente más digna, no, mejor que lo rechace
soñé que hervía en una olla la cabeza de un hombre. de un lado era un peluche rosa y me gustaba. del otro era solo su cabeza y me daba asco ver cómo se desprendían sus canas en el agua. al parecer, repartían carne todos los días, pero solo los viernes era de humanos.
@Limonrampante@Pepuebla me gustó lo de la "imaginación del medio". voy a contener la compulsión de hacer muchos chistes sobre lo rural. lo "rural inexistente" puede ser una categoría contracrítica, hagamos un glosario.
el yuyo del mal crece para arriba enredándose con la semilla de la lectora obediente superyoica. abajo, en la sombra, sin llegar a nutrirse, como las semillas de tomate violeta que planté y se desprendieron se su germen, algo que quiere escribirse, que ni sabe su naturaleza.
pienso en escribir. y necesito escribir eso que pienso por la mala semilla de la comunicación que dejé crecer al lado de la escritura. lo malo es que la escritura no necesita eso, necesita más bien silencio. pero el yuyo del mal quiere contar. y abro substack y salgo (+)
fundo una editorial de pura experimentación subjetiva: lo que busco es el desinterés total del otro lado. pero sigo sin entender al yuyo del mal. hay algo en decir públicamente, y pienso que tengo que leer bien a ese autor, y leer bien a tantos otros, y leer bien, y leer. (+)