El que puede estar un fin de semana en su casa tranquilo sin hacer demasiado ya ha ganado. El que puede quedarse durmiendo, leyendo, escuchando música o mirando alguna serie sin aburrirse ni sentirse vacío, sin salir corriendo a buscar estímulos, es el que lo ha entendido todo.
La falta de comunicación abre la puerta a la imaginación, la imaginación inventa, exagera, distorsiona. Y el corazón sufre por cosas que tal vez ni siquiera existan.
Aspiro a una vida tranquila porque ya viví demasiado tiempo en medio de la ira, el caos y el desorden. Hoy elijo la calma, los límites y la distancia de todo aquello que me roba estabilidad. Entendí que mi paz no es un lujo: es una necesidad que voy a cuidar.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los mios.
Pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida
Nadie habla del cambio de personalidad que llega con el tiempo, cuando ya no quieres impresionar a nadie, solo quieres descansar, estar en paz y estar completamente indisponible para cualquier cosa que te drene.
Cuando sientas que todo se desmorona, vuelve a lo simple: lava los platos, ordena tu cuarto, dobla tu ropa, date un buen baño. A veces, poner orden afuera ayuda a recuperar la calma por dentro. Un día a la vez, hasta que pase la tormenta.
Quienes saben que se portaron mal contigo siempre encontrarán una indirecta en tus palabras. No porque todo lo que publiques sea para ellos, sino porque la conciencia tiene esa curiosa costumbre de sentirse aludida cuando reconoce sus propias acciones.