«No pienso tanto en la vejez. Nunca he creído que la edad sea un criterio válido.
Hace cincuenta años, no me sentía particularmente joven, y hoy, no me siento vieja.
Mi edad cambia de hora en hora.
En los instantes de fatiga, tengo mil años.
Cuando trabajo, tengo cuarenta.
Y en el jardín, al lado de mi perro, me siento muy pequeña… tengo cuatro años.
La edad no es un número.
Es un estado del alma, un soplo que varía con cada latido de vida.»
- Marguerite Yourcenar
"Ojalá que cuando llegue el día, alguien me sostenga en su cariño, me perpetúe a través del afecto; será la prueba más honda de que no habré vivido en vano".
Julio #Cortázar
Una niña mongola ríe con su camello, como si ambos compartieran un secreto imposible de entender para los adultos.
La pequeña se llama Butedmaa y apenas tenía cinco años cuando fue retratada en 2003 por el fotógrafo Han Chengli, quien tituló la imagen Niña de Mongolia. En medio de la inmensidad de la estepa, donde el horizonte parece no tener final, la niña aparece junto a su camello con una alegría limpia y luminosa. No parece posar, simplemente juega, confía y se abandona a ese instante de complicidad.
El camello, sereno y paciente, parece inclinarse hacia ella como un compañero protector. Entre los dos no hace falta ninguna palabra. Basta la risa de Butedmaa, la cercanía de sus pequeñas manos y esa mirada feliz del animal para crear una escena llena de ternura.
La fotografía conmueve porque captura algo muy puro, la capacidad de los niños para encontrar amistad y felicidad en los lugares más sencillos. Mientras los adultos vemos una niña junto a un camello, Butedmaa probablemente solo veía a su mejor amigo.
Hay imágenes que no necesitan explicar nada. Esta nos recuerda que la ternura puede vivir en la confianza absoluta de una niña que abraza el mundo con alegría.
Que te duermas rapidito y tengas suficiente sueño profundo para que tu cerebro se recupere, y suficiente sueño REM para ayudar a procesar tus emociones.
Y que tu microglía le dé una buena peinadita a tus sinapsis durante la noche.
Amén. 🙏🏻
El PADRE NUESTRO es probablemente la oración más conocida del cristianismo.
Pero hay algo que casi nadie nos enseñó:
Podemos repetirla durante años sin entender realmente lo que estamos diciendo.
Cada frase contiene una petición.
Una enseñanza.
Y una forma distinta de mirar la vida.
Cuando entiendes el Padre Nuestro, dejas de recitarlo de memoria.
Empiezas a vivirlo.
Te lo explico frase por frase:
Hilo. ↓↓↓
Posiblemente, el soneto más célebre de la literatura:
"Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe".
Lope de Vega
"Eso de amar sin esperar nada a cambio, es bonito en los cuentos de hadas. Pero en la vida real, un amor maduro exige un delicado equilibrio entre dar y recibir, porque todo aquello que no es mutuo, resulta tóxico".
Bert Hellinger
"They told me he probably wouldn't get adopted if she left without him. I went to the shelter to adopt one dog. Diesel — a young pit bull with a wiggle-your-whole-body kind of joy. I'd already pictured him in my car. Then I saw her. Daisy, curled quietly beside him, eyes only on him. When he stood, she stood. When he rested, she leaned into him like she needed his heartbeat to feel okay. A volunteer said they'd been found together on the back roads, starving, no owner ever showing up. Staff tried separating them once. Diesel cried for hours. Daisy stopped eating. They never tried again. People wanted Diesel. Nobody asked about Daisy. And "maybe we just split them up" kept coming up quietly — not because anyone wanted it, but because two pit bulls together is a hard sell. Then Diesel walked over, touched his nose to hers, and led her to me. Like he was telling her it was safe. She sat beside him and leaned in. This wasn't two dogs. It was one heart, two bodies. "If you still want Diesel, we'll start the paperwork," the volunteer said. "I need paperwork for both," I told her. She teared up. "You're serious?" They'd already chosen each other. Who was I to undo that? An hour later, we left as a family. Diesel rode proud at the window. Daisy curled against him and slept the deepest sleep — the kind that only comes when fear finally lets go. That was two years ago. Diesel still steals blankets and treats every day like the best one yet. Daisy runs the yard now, greets guests, demands belly rubs. People think Diesel protects her. Really, they protect each other. Happy Gotcha Day, Diesel and Daisy. Sometimes the best choice isn't picking one dog — it's refusing to break a bond that was never meant to be broken. ❤️
Creo que hay que ser selectivo y saber elegir con quien estar, que no es malo estar solo y que estamos hechos para estar con pocos a nuestro alrededor. Creo que confundimos a menudo el ser antisocial con ser una persona que aprendió a vivir serenamente. No entiendo cómo la gente le tiene miedo a la soledad, ni cómo pueden creer que para ser feliz hay que tener compañía. Creo que no, creo que para ser feliz hay que tener paz.
ATENCIÓN! Nos reportan que estos papeles estan en IMPI Picos
Cuiden a sus animales de compañía y si ve algo sospechoso reportelo inmediatamente.
El maltrato animal es un delit0
Según el minimalismo japonés, lo que guardas “por si acaso” no es aleatorio.
Es un reflejo de los miedos, apegos y versiones antiguas de ti que todavía ocupan espacio en tu vida.
1. Ropa que no usas =...
Es tiempo de accionar
Hay momentos en la historia de un país en los que guardar silencio deja de ser prudencia y comienza a parecer indiferencia.
Creo que ese momento ha llegado.
Durante años hemos escuchado descalificaciones, campañas de desprestigio, rumores convertidos en titulares y afirmaciones repetidas tantas veces que algunos terminan confundiéndolas con la verdad. Es una vieja estrategia: cuando los hechos no alcanzan, se intenta ocupar su lugar con el ruido.
Pero la verdad tiene una virtud que ninguna mentira podrá arrebatarle: no necesita gritar para permanecer.
Una mentira puede viajar con la velocidad del viento, pero la verdad posee la paciencia de las montañas. Llega más tarde, sí; pero cuando se instala, resiste el paso del tiempo y termina derrumbando cualquier edificio construido sobre la falsedad.
Por eso no debemos responder con el mismo lenguaje del insulto ni caer en la tentación de la descalificación fácil.
Nuestra mayor fortaleza nunca ha sido el agravio.
Ha sido la evidencia.
Ha sido la memoria.
Ha sido la capacidad de demostrar, una y otra vez, que los hechos pesan más que las consignas.
Hoy millones de mexicanas y mexicanos participamos todos los días en la conversación pública. No somos espectadores de la democracia; somos parte de ella.
Cada publicación responsable, cada dato verificado, cada conversación sostenida con respeto y cada mentira desmontada con argumentos fortalece el espacio público mucho más que cualquier grito.
Las redes sociales son importantes.
Pero el verdadero país sigue caminando por las calles, conversando en las plazas, trabajando en los campos, estudiando en las aulas y compartiendo el pan en millones de hogares.
Es ahí donde también se construye la verdad.
Porque ninguna transformación se sostiene únicamente con publicaciones.
Se sostiene con ciudadanos informados.
Con personas dispuestas a escuchar antes de juzgar.
Con mujeres y hombres que entienden que el debate democrático exige firmeza en las convicciones, pero también honestidad intelectual para reconocer los hechos.
Y a quienes, desde cualquier lugar del mundo, opinan sobre México, siempre serán bienvenidas las críticas sustentadas en información y respeto. Pero el destino de nuestra nación corresponde, ante todo, a quienes la vivimos, la trabajamos y la construimos todos los días.
Vivimos en una época donde un teléfono celular convirtió a cada ciudadano en un testigo potencial de la realidad.
Eso significa una mayor responsabilidad para todos: para quienes gobiernan, para quienes hacen oposición y para quienes observamos.
La transparencia dejó de ser un discurso.
Ahora cabe en la palma de una mano.
Por eso es tiempo de actuar.
No con odio.
No con fanatismo.
No con insultos.
Sino con información, con serenidad y con la convicción de que la verdad sigue siendo la herramienta más poderosa de una sociedad libre.
Porque las mentiras pueden ocupar las conversaciones durante un tiempo.
Pero jamás podrán escribir la historia.
Posdata: No permitamos que otros piensen por nosotros. Verifiquemos, analicemos y defendamos nuestras convicciones con hechos. La verdad no necesita ejércitos; necesita ciudadanos que tengan el valor de sostenerla.
MKZ
¡Quiérete!
Pero no solo te quieras cuando todo vaya bien.
Quiérete también en los días grises.
En los momentos en los que dudas de ti.
Cuando sientas que no eres suficiente.
Cuando mires al espejo y no te reconozcas.
Cuando el corazón te pese más de lo normal.
Cuando alguien te falle.
Cuando tú mismo te falles.
Cuando estés cansado sin saber por qué.
Cuando te invada la tristeza.
Cuando el mundo parezca ir demasiado rápido.
Cuando te sientas pequeño.
Cuando tengas miedo.
Cuando no encuentres respuestas.
Quiérete en silencio.
Quiérete en medio del ruido.
Quiérete aunque no sepas cómo hacerlo.
Aunque te cueste.
Aunque no te salga perfecto.
Quiérete despacio.
Con paciencia.
Con ternura.
Como cuidarías a alguien que amas profundamente.
Abrázate en tus días difíciles.
Háblate bonito cuando más lo necesites.
Perdónate por lo que no salió como esperabas.
Permítete empezar de nuevo.
Recuerda que no tienes que ser perfecto.
Solo tienes que ser tú.
Y eso ya es suficiente.
Porque incluso roto, sigues siendo valioso.
Y mereces amor, siempre.
📌 Guarde para releerlo cuando lo necesite.
🔁 Comparta, alguien más necesita leer esto.
"La paciencia es la cosa más dura para el espíritu. Pero es lo más duro y lo único que merece la pena aprender. Todo lo que es naturaleza, desarrollo, paz, prosperidad y belleza en el mundo, descansa en la paciencia; requiere tiempo, silencio, confianza".
Hermann Hesse
Dicen que el lobo, cuando ama, no repite pareja.
No cambia cuando envejece.
No huye cuando hay problemas.
No abandona cuando duele.
Elige una sola vez… y se queda.
No porque no pueda encontrar a otra.
Sino porque no quiere.
Porque en su mundo, la lealtad no es un lujo.
Es la base de todo.
Cuando el lobo ama, lo da todo.
Acompaña, protege, comparte, se sacrifica.
Caza… pero no come solo.
Aúlla… pero nunca deja de escuchar.
Se adelanta… pero siempre regresa.
Y si su compañera cae, si se enferma, si ya no corre como antes… no la deja atrás.
Se adapta a su paso.
La cuida, la espera.
La defiende con los colmillos si es necesario.
Porque el lobo no busca una vida cómoda.
Busca una vida compartida.
Y así como se entrega a su pareja…
También cuida a los suyos.
A su manada, a sus crías.
A todo lo que ama.
No con palabras, con hechos.
No con promesas, con presencia.
Por eso, un lobo puede vivir rodeado de nieve, de hambre, de peligros…
Y seguir amando como el primer día.
Porque lo suyo no depende del clima, ni del momento.
Depende del corazón.
En un mundo donde muchos cambian de piel como si nada…
Hay lobos que eligen quedarse.
Y quedarse… de verdad.
Hoy es día de los cuatro patitas.
Dicen que los perros son mascotas.
Yo creo que esa palabra les queda demasiado pequeña.
Son el hogar al que siempre vale la pena regresar. Son la alegría que no conoce horarios, el abrazo que nunca pregunta por qué llegaste tarde y esos ojos que, aun después del peor de tus días, siguen mirándote como si fueras la persona más extraordinaria del mundo.
Ellos jamás preguntan cuánto dinero tienes, qué profesión ejerces o cuántas veces has tropezado. No conocen el prestigio, el orgullo ni el interés. Solo entienden un lenguaje: el del amor.
Y quizá por eso vienen a nuestra vida… para recordarnos la clase de seres humanos que alguna vez fuimos y que jamás deberíamos dejar de ser.
Mientras nosotros vivimos pendientes del reloj, ellos convierten un minuto a nuestro lado en una fiesta. Mientras nosotros aprendemos a desconfiar, ellos siguen creyendo. Mientras nosotros buscamos razones para amar, ellos simplemente aman.
Hoy quiero celebrar a todos esos nobles compañeros de cuatro patitas que, sin pronunciar una sola palabra, han logrado enseñar más sobre la vida que muchas personas.
Y, por supuesto, a quienes llenan de luz mi hogar y mi corazón: Roxy, Moly, Keysi, Yesy, Fifi, Cuaco, Mily, Fibo, Forty y Darky. Cada uno llegó con una misión distinta, pero todos terminaron enseñándome la misma verdad: el amor más puro nunca exige nada… solo permanece.
A veces pienso que los perros no llegan a nuestra vida por casualidad. Llegan para rescatar algo que el mundo intenta arrebatarnos todos los días: la capacidad de confiar, de perdonar y de alegrarnos por las cosas más sencillas.
Si esta noche, al abrir la puerta de tu casa, alguien mueve la cola como si acabara de ocurrir el milagro más grande del universo solo porque volviste… detente un instante y míralo bien.
Estás contemplando una de las formas más perfectas que existen de amar.
Y para quienes hoy miran al cielo porque su compañero de cuatro patitas ya partió, quiero decirles algo.
El amor verdadero no entiende de despedidas.
Ellos nunca se van del todo. Permanecen en esa puerta donde todavía creemos escucharlos correr, en ese rincón de la casa donde aún parece descansar su recuerdo, en esa fotografía que seguimos mirando con una sonrisa y, sobre todo, en el corazón que aprendieron a habitar para siempre.
Quizá Dios nos los prestó por un tiempo para enseñarnos, en apenas unos años, lo que muchos seres humanos tardamos toda una vida en comprender: que amar es permanecer, que la lealtad no necesita explicaciones y que la felicidad puede esconderse en un simple movimiento de cola.
Y cuando llega el momento de partir, no se llevan nuestro amor; nos dejan el suyo para siempre.
Porque hay ausencias que duelen profundamente… pero también hay amores que jamás conocen la muerte.
Posdata: Esta noche abracen fuerte a sus cuatro patitas. Jueguen con ellos unos minutos más, acarícienlos sin prisa y mírenlos a los ojos. Ellos jamás sabrán cuánto tiempo estarán a nuestro lado, pero sí saben aprovechar cada segundo para amarnos. Y si el suyo ya corre libre entre las estrellas, sonrían al recordarlo. Ningún perro muere mientras siga moviendo la cola en la memoria de quien tuvo el privilegio de amarlo.
MKZ