Un estudiante le preguntó a la antropóloga Margaret Mead 🇺🇸 (1901-1978) cuándo comenzó la civilización. El estudiante esperaba respuestas como: La rueda, las herramientas, los fragmentos de arcilla o los anzuelos. Pero Mead sonrió y dijo algo completamente inesperado:
- Cuando se encontró un fémur curado en una cueva. El asombro fue general. ¿Por qué esto? Y ella lo explicó con calma:
- En el reino animal, una pata rota generalmente significa la muerte. Un animal herido no puede cazar, no puede huir... está condenado, pero un hueso curado significa algo más: Que alguien se quedó. Alguien se encargó de ello. Alguien cuidó al herido, lo alimentó, lo protegió y esperó. Alguien tuvo paciencia. El comienzo de la civilización no es una herramienta sino la compasión. Y eso es exactamente lo que nos hace humanos. No es lo que construimos, sino el estar ahí el uno para el otro cuando las cosas se ponen difíciles.
Volar Juntos, Pero Jamás Atados:
Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que, una vez llegaron a visitar al viejo brujo de la tribu, una pareja de jóvenes enamorados capaces de todo por su amor.
Toro Bravo, el más valiente y honorable guerrero, y Nube Alta la hija del cacique y la más hermosa de la tribu.
Ambos tomados de la mano, se presentaron ante el viejo y empezaron a hablar.
- Nos amamos... dijo Toro Bravo.
- ¡Nos vamos a casar! .. continuó Nube Alta.
- Pero tenemos miedo.
Queremos un hechizo, un talismán.
¡Algo! que nos garantice que estaremos juntos toda la vida.
- Por favor, repitieron ambos
- ¿hay algo que podamos hacer?
El viejo los miró tan enamorados, pero a la vez tan desesperados, que se tomó su tiempo para responder.
- Hay algo... pero no sé, es una tarea muy difícil.
- ¡No importa!, dijeron los dos
– Haremos Lo que sea , añadió Toro Bravo.
- Bien., dijo el brujo
- Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?
Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte.
Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena.
¿Comprendiste?
Nube Alta asintió en silencio.
- Y tú, Toro Bravo, siguió el brujo...
- Deberás escalar la Montaña del Trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta.
¡Salgan ahora!
Los jóvenes se miraron nerviosos, pero seguros de poder lograrlo.
Y corrieron a cumplir su misión cada uno por su lado. Ella hacia el norte, él hacia el sur.
Al tercer día, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes heridos y magullados esperaban con las redes que contenían sus respectivas aves.
Sáquenlas con cuidado, dijo el brujo.
Eran verdaderamente hermosas, sin duda lo mejor de su estirpe.
- ¿Volaban alto?, preguntó el brujo.
- Sí, sin duda.
Como lo pediste...dijo Toro Bravo
- ¿Y ahora?
- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?...
- ¡Noooo! -dijo el viejo-.
- ¿Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne?
- propuso Nube Alta.
- ¡Nooooo!,Claro que no.
-Harán lo que les digo:
Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero, cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
Cuando El águila y el halcón intentaron volar por su cuenta solo consiguieron revolcarse en el piso.
Incapaces de volar, las aves empezaron a picotearse entre sí hasta lastimarse.
- Jamás olviden lo que han visto
¡No les daré ningún hechizo!
Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no solo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro.
Si quieren que el amor entre ustedes perdure...
¡Vuelen Juntos, Pero Jamás Atados!
Recuerda:
El amor no reclama posesiones sino que da libertad.
Nunca por encima de ti, nunca por debajo de ti, siempre…. a tu lado.
La Piedad del Escombro: Un Milagro en Caracas.
El silencio después de la sacudida es, quizás, más aterrador que el estruendo. En Caracas, tras el terremoto que fragmentó el cielo y derribó montañas de concreto, ese silencio fue breve, roto por los gritos de los vivos buscando a sus muertos y los quejidos apagados de los que esperaban ser encontrados.
En medio de una colina de escombros de lo que alguna vez fue un edificio residencial en La Candelaria, un grupo de rescate, exhausto, se detiene. El líder, con el rostro cubierto de polvo gris, hace una señal de silencio absoluto. Un sonido se filtra entre las grietas: el respirar ronco de un animal y un llanto casi imperceptible.
Comienza el milagro.
Retiran con las manos desnudas las piedras sueltas, con cuidado de no provocar un nuevo derrumbe. La grieta se agranda. De repente, una linterna ilumina un rincón oscuro y polvoriento, revelando la escena que se convertiría en el emblema de la tragedia y la esperanza en Venezuela.
Bajo un techo improvisado y precario de vigas rotas y mampostería agrietada que parece a punto de colapsar, no hay solo escombros. Hay vida. Una vida doble.
Lo primero que encuentran es la mirada. Unos ojos marrones, grandes y tristes, llenos de un miedo tan profundo que paraliza, pero también de una determinación feroz. Son los ojos de un perro mestizo, un cacri que, en medio del horror, no huyó. Su pelaje, alguna vez canela, está cubierto por el mismo polvo gris que impregna el aire. Se ha posicionado como un guardián, un muro de carne y hueso contra el caos.
Y justo debajo de él, protegido por el refugio improvisado de su cuerpo y el concreto colapsado, yace el motivo de su vigilia.
Es un bebé. Un niño de apenas meses, vestido con un mameluco manchado de polvo. Duerme. Contra toda lógica, en medio de la destrucción total, este bebé somnoliento . Su rostro está cubierto de polvo, pero su expresión es de una paz ajena a la devastación que lo rodea.
No es el sueño de la muerte; es el sueño del milagro. El peso de un mundo que se derrumba no pudo tocarlo gracias al sacrificio y la presencia de su compañero canino.
La escena es una Piedad moderna y brutal. No es una virgen sosteniendo a Cristo, es un perro protegiendo a la humanidad.
El contraste es desgarrador: la inmensa fragilidad del bebé y la fragilidad del refugio, versus la fuerza silenciosa e instintiva del animal. La mirada del perro, dirigida directamente a la cámara que lo inmortaliza, no es solo miedo; es una apelación al mundo, un testimonio de la devastación, una súplica de ayuda para lo que más ama.
El rescate continúa con una urgencia renovada. Se sacan primero al perro, que se aferra al suelo y a la criatura, solo cediendo cuando un rescatista le habla suavemente. El bebé es izado, despertando con un llanto que es, para todos los presentes, la música más hermosa del mundo. Ambos están cubiertos de polvo, pero están vivos.
Esta imagen, congelada en el tiempo y guardada bajo el nombre ,no es solo una foto. Es la crónica visual de la supervivencia.
Es el recordatorio de que, en Venezuela, incluso cuando la tierra tiembla y todo se derrumba, los lazos de lealtad y el instinto de protección de la vida pueden encontrar la manera de triunfar sobre la destrucción.
En medio de los escombros de Caracas, esta mirada y este sueño fueron, por un momento, todo lo que importaba en el mundo.
Aquí se interpone una pregunta
¿Es un milagro de Dios o es el instinto de protección del animal?
Venezuela 🇻🇪, hoy más que nunca, necesita de tu apoyo y de un mensaje de aliento, que el mundo lo mira entre tristeza con el corazón roto pero con la fuerzas de que tiene manos amigas.
(Autor Anónimo)
Tras la cancelación de Star Trek, el hombre que interpretó al capitán Kirk llegó a vivir en una pequeña caravana montada en la parte trasera de su camioneta y a pasar por una etapa durísima.
Suena como una leyenda triste de Hollywood, pero para William Shatner fue una realidad fría. En 1969, Star Trek había terminado.
NBC canceló la serie de ciencia ficción después de tres temporadas irregulares y con audiencias bajas. Los decorados desaparecieron, los trajes quedaron guardados y la industria siguió adelante.
Para los ejecutivos, la serie había sido un fracaso.
Para muchos directores de reparto, Shatner quedó atrapado en el papel de Capitán Kirk. Algunos se burlaban de su estilo intenso y teatral, y veían ese personaje no como un triunfo, sino como una etiqueta difícil de borrar.
Además, su vida personal se complicó al mismo tiempo.
Un divorcio doloroso lo dejó con fuertes responsabilidades económicas para mantener a su exesposa y a sus tres hijas, justo cuando sus ingresos se redujeron. Sin grandes papeles a la vista, aceptó el trabajo que pudo para seguir adelante. Hizo películas de bajo presupuesto, pequeñas apariciones en televisión y teatro de verano.
Para ahorrar cada centavo, llegó a vivir en una pequeña caravana sobre su camioneta, viajando de una ciudad a otra y durmiendo cerca de los teatros donde actuaba.
A finales de sus treinta, llegó a pensar que su tiempo bajo los focos quizá había terminado.
Pero mientras Shatner intentaba salir adelante, algo silencioso y enorme estaba ocurriendo en las televisiones locales de Estados Unidos.
Las reposiciones cambiaron la historia. Los canales locales empezaron a emitir Star Trek por las tardes, llegando a una nueva generación de niños y adolescentes que no habían visto la serie en su emisión original. Poco a poco, una enorme ola de admiradores comenzó a crecer.
A mediados de los años setenta, los fans organizaban convenciones, enviaban cartas y pedían el regreso de la serie.
Paramount finalmente escuchó.
En 1979, Shatner volvió al puente de mando en Star Trek: La película. No era un actor acabado recibiendo una ayuda; regresaba porque el público se negaba a dejar ir al Capitán Kirk.
Ese regreso encendió una nueva etapa de décadas. Protagonizó varias películas exitosas de Star Trek, encabezó la serie policial T.J. Hooker y se reinventó como un ícono querido, consciente de sí mismo y muy presente en la cultura popular.
Décadas después, ya en sus setenta, interpretó a Denny Crane en The Practice y Boston Legal, ganó dos premios Emmy por ese personaje y demostró que todavía tenía grandes actuaciones por delante.
Luego llegó el 13 de octubre de 2021.
A los 90 años, Shatner subió a una cápsula New Shepard de Blue Origin y viajó de verdad al espacio. El hombre que había pasado su juventud fingiendo mirar las estrellas vio por fin la curvatura de la Tierra con sus propios ojos.
Al aterrizar, se emocionó profundamente, conmovido por la belleza frágil de nuestro planeta frente a la oscuridad inmensa del universo.
La vida de Shatner no alcanzó su punto más alto en sus treinta. Sus grandes aventuras, sus premios más importantes y su verdadero viaje al espacio llegaron décadas después de que muchos lo dieran por terminado.
Si ahora estás atravesando una etapa oscura, sigue avanzando.
Sigue presentándote, sigue trabajando y sigue luchando. Las personas que quieren descartarte o escribir el final por ti no tienen la última palabra. Tu historia no termina hasta que tú decidas dejar de escribirla.
Fuente: Parade ("Why Did William Shatner Live In His Truck After Star Trek?", 5 de junio de 2015)
¡No esperes a que se marchen!
Hace poco leí unas palabras de Clint Eastwood sobre envejecer que me dejaron sin aliento. El paso del tiempo no tiene miramientos.
Sigues aquí, presente, viendo cómo gira el mundo. Pero ese cuerpo que te sostuvo en todo, las batallas, el esfuerzo, los impulsos de la juventud, empieza a exigir más de lo que puedes darle. Las articulaciones que nunca se quejaban ahora te saludan cada mañana.
La vista, que antes lo absorbía todo, ahora se esconde de la luz. Respirar, algo que nunca necesitaba instrucciones, pide pequeñas treguas. Y sin embargo, nada de eso es lo más duro. Lo que más duele es el silencio.
Llega un momento en el que agarras el móvil y te das cuenta de que ya no queda a quién llamar. Quienes te vieron joven, los que compartieron aquellos veranos, esas mismas calles y aquellos rostros, se han ido.
Uno tras otro, y de repente todos a la vez, hasta que los recuerdos que guardas ya no tienen con quién compartirse. Aun así, sigues contando las historias. A quien quiera escuchar. Les pones un poco más de brillo del que quizás merece la realidad, con ese orgullo que te has ganado y con un duelo que no siempre nombras.
Sabes que quien tienes enfrente no vivió aquello. Sabes que no puede sentirlo igual que tú. Pero lo cuentas. Porque narrar es la forma de aferrarte. Esas historias no son solo recuerdos.
Son la prueba de que se vivió. De que se quiso. De que las cosas importaron. Y si nadie las pide, las ofreces igual, en voz baja, como quien deja algo sobre una mesa con la esperanza de que alguien lo recoja.
La vejez no es solo lo que le pasa a una cara o a un cuerpo. Es la memoria buscando un rincón donde descansar. Y lo que más necesita una persona mayor, mucho más que consejos, más que soluciones, más que que le digan cómo sentirse. Es simplemente alguien dispuesto a sentarse, guardar silencio y escuchar.
Sin intención de arreglar nada. Solo estar ahí. Ese es el verdadero regalo. Y no cuesta absolutamente nada. 🕊️
After two unsuccessful attempts, she made history.
Unbelievable. Harder than any gymnastics performance I've ever seen. The courage to try three times in front of everyone.♥️♥️
(Anna Gosudareva, Monte Carlo, 2005)
While the Iraqi fans sleep off a night of celebrations, we were up at sunrise chasing something different… ⛰️🌅
Monterrey’s natural beauty is on another level — mountains, fresh air, and views that make you stop and take it all in. 🇲🇽
From late nights to early hikes… this trip has it all! 🤩
وإحنا ناطرين الجماهير العراقية تصحى بعد ليلة طويلة من الاحتفالات، قررنا نكعد من وقت ونطلع هاي المرة نتمشى بالطبيعة ⛰️🌄
حبّينا نوريكم جانب ثاني من مونتيري — جبالها وهيبتها والمناظر اللي فعلاً ترد الروح 🇲🇽
من سهرات وضحك بالليل، لهدوء الصبح… هاي السفرة بيها كلشي
"Nunca te arrepientas de haberte portado bien con la persona equivocada. A veces la vida nos deja la sensación de que dimos demasiado a quien no supo valorarlo. Que fuimos sinceros con alguien que respondió con indiferencia, o generosos con quien no tenía la misma nobleza en el corazón. Y en esos momentos aparece la duda, como si la bondad hubiera sido un error. Pero no lo fue.
Ser bueno nunca es una equivocación. La forma en que tratamos a los demás habla de lo que somos por dentro, de nuestros valores, de nuestra manera de ver la vida. No depende de cómo otros respondan, ni de si supieron o no apreciar lo que recibieron.
Hay personas que simplemente no saben reconocer el valor de un gesto sincero, de una mano tendida o de un corazón leal. Pero eso no disminuye la grandeza de quien actuó con honestidad.
Lo que damos con buena intención nunca se pierde. Puede que no regrese de la misma persona, ni en el momento que esperamos, pero la vida tiene la extraña forma de devolver la bondad de otras maneras.
Por eso no te arrepientas de haber sido buena persona, porque al final, tus acciones hablan bien de ti, aunque otros no hayan sabido estar a la altura de ellas."
Web
Mi hermano y yo llevábamos 15 años sin hablarnos. Yo tengo 40. Él 42.
No fue por dinero.
No fue por herencia.
Fue por orgullo.
Una discusión en la boda de mi madre.
Un comentario fuera de lugar.
Una puerta que se cerró.
—Si sale por esa puerta, no vuelvas —le dije.
Salió.
Durante años fingí que no me importaba.
Cumpleaños sin mensaje.
Navidades sin llamada.
Silencio cómodo.
Mi esposa me decía:
—Llámalo.
—Que llame él —respondía yo.
Hace dos semanas me llamó un número desconocido.
Era su esposa.
—Tu hermano está en el hospital —dijo.
No pregunté detalles.
Fui.
Lo vi más delgado.
Más viejo.
Más frágil.
Me miró.
—Qué ridículo todo esto, ¿no? —susurró.
Intenté bromear.
No me salió.
Nos quedamos en silencio largo rato.
—Pensé que teníamos tiempo —dije al final.
Sonrió leve.
—Yo también.
Murió esa madrugada.
En el funeral, todos hablaban de lo unido que éramos de niños.
Yo solo recordaba la puerta cerrándose.
Quince años de silencio por una frase.
Entendí algo que nadie te advierte:
El orgullo siempre parece importante en el momento.
Pero cuando se acaba el tiempo…
te das cuenta de que estabas defendiendo algo que no valía nada.
La portería mide 7.32 metros de ancho, pero cuando él está, parece un escenario de teatro.
Un día se convierte en mimo para desconcentrarte en un penal. Al otro, es un mago sacándose una serpentina de la boca en plena cancha.
Para ser portero hay que estar un poco loco, pero el "Patón" rompió el molde y creó su propio género: El personaje dentro del personaje.
Eso es Nahuel Guzmán: una puesta en escena constante.
Así de simple, ESTO ES TIGRES, su historia, su ADN, su alma…
@TigresOficial en su humildad y trabajo está su grandeza.
De los Tigres de Don Carlos a Pizarro, este club está hecho de esfuerzo y actitud.