Chile saldrá adelante cuando dejemos de lado la beligerancia y reconozcamos adversarios políticos y no enemigos. El ambiente de polarización sólo obstruye la razón, el buen juicio y la capacidad de dialogar. Urge examinar el lenguaje y los gestos utilizados. Los jóvenes repiten lo que ven de los mayores. En eso, estamos en deuda.
Yo creo que este tipo de desequilibrios hacia cualquier lado de la balanza política le hace daño, finalmente, a los estudiantes, que no saben si están aprendiendo o siendo adoctrinados.