"Pierdo los días, la vida,
el sueño. Pero yo no tengo la
culpa si deseo, a la vez,
la muerte y la vida, al mismo
tiempo, a la misma hora."
Alejandra Pizarnik
A veces sostenemos con mucha fuerza una idea de quiénes somos. Lo que haríamos, lo que nunca haríamos, incluso la vida que imaginamos. Pero el deseo no siempre coincide con esa imagen. Puede aparecer por lugares que contradicen lo que creíamos saber de nosotros mismos y poner en cuestión identificaciones que parecían muy firmes.
Posiblemente una de sus incomodidades sea precisamente esa, que desear también puede confrontarnos con algo propio que no encaja del todo con quien pensábamos ser.
El otro no siempre puede responder desde el lugar que uno necesita. Tal vez por eso el amor no consiste en llegar siempre al mismo lugar, sino en poder encontrarse incluso cuando, por momentos, cada uno se encuentra en un lugar distinto.