Que todos vuelvan nunca me ha subido el ego, ni me hace sentir especial; me entristece y me rompe pensar que las personas tuvieron que perderme para saber que valía la pena quedarse.
Madurar es entender que no, no hay tantos peces en el mar.
Las conexiones reales y genuinas son raras, y por eso vale la pena cuidar a quienes de verdad suman en tu vida.
El pasto no es más verde del otro lado… es más verde donde lo riegas.