Toda pintada de colores de pelo, hablar en voz alta, ocupar espacios, divorciarse, tener novia, o cualquier manifestación de ejercer tu autonomía como mujer es urgente porque están regresando las esposas tradicionales
Entre más se acerca el 7 de agosto más turbio se pone todo en Colombia. Es decir, claro que es posible que Petro tenga razón sobre el robo de las elecciones. Para mí hubo robo y creo que si hay forma de demostrarlo se debe demostrar; y si se comprueba el robo se deberían tomar medidas. Sería lo justo. La nación no debería aceptar una presidencia robada. El problema es que no sé cuáles medidas sean las que se deban tomar para que todo salga bien, porque ya hay un florero de llorente cayendo al piso en cámara lenta y estamos a muy pocos días del 20 de julio. De otro lado, el presidente electo está creando un escenario de guerra interna sin precedentes, parece estar dispuesto a tomar el control del Estado por vías de hecho, incluso antes del 7 de agosto. Se están creando bloques armados en las ciudades, incluso, sin ser presidente. Bloques armados dispuestos a perseguir y aniquilar al gobierno actual y sus seguidores. Pero además, ya sabemos que los EEUU y más los republicanos, son expertos en poner títeres presidentes en países en conflicto y con potencial extractivo para llevarlos a guerras civiles que duran décadas y así crear escenarios de intervencionismo yanqui.
Compatriotas, la situación es grave.
Yo cuando escuche a Cepeda convocar una desobediencia civil si Abelardo no aclaraba las irregularidades de su elección, su nacionalidad estadounidense, sus nexos con paramilitares y defensa de delincuentes…