Desde que Óscar Puente asumió el cargo como ministro de Transportes
Accidentes ferroviarios: ~200-250 accidentes significativos
Descarrilamientos: ~45-55 incidentes
Trenes averiados: ~800-1.000 averías técnicas
Retrasos: ~35.000-45.000 trenes con retrasos de más de 15 minutos
@gabrielrufian Es decir:
Una tormenta es culpa de los responsables políticos.
Un problema con una infraestructura pública, en ningún caso.
¿Eso quieres decir? 🤷🏻♂️
“Un accidente ferroviario agravado por la mala suerte” dice…
¿Mala suerte es tener a un ministro de Transportes en la cárcel?
¿Mala suerte es que la exdirectora de ADIF y su secretaria estén imputadas por malversación?
¿Mala suerte es que un portero de puticlub acabe de consejero en Renfe?
¿Mala suerte es colocar prostitutas en ADIF?
Años de corrupción, enchufes, dejadez e infraestructuras abandonadas y tú lo llamas mala suerte.
No.
Eso no es mala suerte.
Eso es miseria moral.
Y tú, un hijo de la gran pvta por blanquearlo.
Pediría a algunos popes y popas del periodismo patrio -alguno con carrera y la mayoría sin ella- que no aflojen con su petición de censura a #Horizonte
El pueblo ignorante debe saber quienes son la inmaculada verdad. Ya se lo demostrasteis en 2020 con creces.
¡Ánimo colegas! 💪
Las terminales mediáticas, compinchadas con el poder político, llevan días sosteniendo que la tragedia de Valencia se debe al cambio climático. Hoy mismo Pedro Sánchez ha continuado con el fraude afirmando: «Más de 220 personas han perdido su vida en mi país. El cambio climático mata personas».
Lo cierto es que el cambio climático no ha sido el responsable de paralizar en el año 2021 las obras de adecuación y drenaje del barranco del Poyo.
El cambio climático no ha sido el que pretendía convertir en un parque infantil el nuevo cauce del río Turia porque era una obra franquista que, por cierto, ha salvado de la tragedia a la ciudad de Valencia.
El cambio climático no es el responsable de impedir que se limpien los barrancos.
El cambio climático no fue el que tumbó, en el año 2005, un plan para combatir las riadas en la zona devastada por la DANA con la construcción de una serie de grandes infraestructuras como trasvases y presas.
El cambio climático no ha sido el responsable de enviar solamente al 6’5% de los efectivos disponibles de las Fuerzas Armadas para socorrer a decenas de miles de afectados.
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El cambio climático, en definitiva, no es el responsable de que la tragedia se haya llevado por delante la vida de más de 220 personas y arruinado la de decenas de miles que, a día de hoy, siguen abandonados como perros. Los responsable son toda la cuadrilla de «calentólogos» que paralizaron año tras año las obras y actuaciones que podían haber evitado la tragedia. El cambio climático no mata; la negligencia de nuestros gobernantes siguiendo las delirantes tesis ecologistas sí que lo hace.