Un día sabrás por qué guardé silencio cuando tuve que gritar. Por qué tu felicidad llegó a ser más importante que la mía o por qué te dije adiós cuando moría por quedarme. Un día sabrás que te quise como se quiere pocas veces en la vida.
Le dije a mi psicóloga que sentía que habían personas que no reconocían todo el esfuerzo que hago por ellos y me contestó: "a veces estamos tan presentes que nos volvemos invisibles, porque siempre estamos" Y la verdad que me pego una patada en el corazón y otra en la cabeza.