@alejoospina@HunchoDatNigga_ Sinceramente me encantaría tener el culo abierto como alejo Ospina para poder meterme esos enormes sin dolor y con mucho placer.. uff
@Cd_Julian_ Yo me veo así porque trabajo 16 horas al día, duermo 6 hrs y dedico 15 minutos a la pornografia y a la masturbacion, que creen que me afecte más?
@MasFarandulaOf No es lo guapo, es la cara de zorro, de viril, de macho en la cama.. de esos que te hacen morder la almohada.. de los que te cachetea y escupe.. ufffffffff
@RobertLobo_ Maldita coño de tu madre te están diciendo que no hubo nadie en las primeras 72 horas.. desgraciada mitomana, embustera.. perra, larguense
Mi pregunta es porque entre mediados de 2023 y julio de 2024 se mantuvo el dólar? Que ocurrió en ese tiempo que hoy día con tanto dinero no se ha controlado? Para ese tiempo parecía una jugada perfecta del gobierno para que votaran por él y precisamente después de perder cambio
La brecha cambiaria sigue siendo la principal distorsión macroeconómica del país, pero su origen no es único. Es un problema múltiple.
Entre enero y febrero ingresaron alrededor de 800 millones de dólares, más una nueva transferencia que podría ubicarse en el entorno de 300 millones adicionales. Estos recursos, provenientes de exportaciones petroleras, se canalizan a través de mecanismos supervisados por el Tesoro estadounidense y luego se subastan en cuatro bancos privados autorizados. A ello se suman los dólares que entran directamente por el sector privado y que se colocan en mesas de dinero al tipo de cambio oficial y también hay oferta en las mercados alternativos.
En términos agregados, la oferta no luce insuficiente. Sin embargo, la tasa ha sido volátil y la brecha continúa elevada.
El primer problema está en la dinámica operativa. Las subastas incorporan criterios de jerarquía, prioridades sectoriales y necesidades específicas que tienen lógica económica, pero no permiten acceso automático ni planificación empresarial predecible. No siempre se puede comprar cuando se necesita, aunque el sistema funcione formalmente.
El segundo problema es más estructural. Los flujos externos no llegan bajo un esquema claro, regular y programable. No existe un calendario transparente que permita, ni a los compradores ni al BCV, anticipar la magnitud y el momento de cada colocación. Además, la percepción de que el ritmo de esos desembolsos puede estar vinculado a dinámicas políticas externas introduce un elemento adicional de incertidumbre.
Cuando la economía percibe que el flujo de divisas puede utilizarse como mecanismo de presión o negociación, la política contamina la formación de expectativas. Y en un mercado altamente dolarizado, la confianza es determinante. La incertidumbre no solo afecta la oferta efectiva, sino también el comportamiento de los compradores, que incorporan una prima de riesgo ante la posibilidad de retrasos o interrupciones.
La conclusión es que no se trata solo de cómo se subastan los dólares. Se trata de la combinación entre asignación discrecional, falta de previsibilidad en los flujos y una variable geopolítica que introduce ruido permanente. Mientras esa mezcla persista, la brecha difícilmente convergerá de forma sostenida a niveles objetivos de las autoridades monetarias, que parece ubicarse en 10%, aun cuando los montos acumulados parezcan suficientes.
La estabilidad cambiaria no depende únicamente del volumen. Depende de la confianza en que la regla no cambiará y en que el flujo será continuo, no contingente.